martes, 17 de octubre de 2017

Ser murciano y español y no neofacha


Foto: El Pais

Fuente: La Crónica del pajarito
José Coy
Mesa Estatal FCSM.Murcia

      Pues sí, soy de esa gente rara que se siente de una patria grande que es la humanidad y de una patria chica por la que siento orgullo, que está en un territorio milenario que actualmente conforma la comunidad de la Región de Murcia. No soy muy de banderas aunque tengo en mi corazón algunas y variadas: una de ellas es blanca, el color de la paz y la convivencia; otra es la de mi región, una región del sur, con muchas injusticias y desigualdades, pobre, precaria, abandonada y olvidada por todos los gobiernos de Madrid; otra es tricolor, la misma por la que fue fusilado mi abuelo en una tapia del cementerio de Espinardo, o por la que fue torturada, exiliada o encarcelada parte de mi familia.
    La rojigualda nunca me ha puesto ni emocionado por sus connotaciones tristes y pasadas. Pero tengo que reconocer que las imágenes de personas juntas y abrazadas, unas con la rojigualda actual y otras con la estelada, me han emocionado, porque es la viva representación de que se puede convivir entre diversas comunidades e identidades y además en radical fraternidad y respeto.
  “Puestos a elegir, digo alto y claro que hay una España de las luces y la inteligencia colectiva que hay que reivindicar y que sí nos representa a millones de personas”
   En todo caso, lo reconozco, la rojigualda a solas, no me pone nada, ni me emociona, ni siquiera en los mundiales de baloncesto o fútbol, en los que sí me emocionan Gasol y Piqué, catalanes, por cierto. Porque en nombre de España y esos colores se han cometido muchas salvajadas y han llenado los rincones del país de muchas sombras, sufrimiento y sangre a lo largo de la historia. Cunetas aparte. El ultranacionalismo español ha sido uno de los nacionalismos más sanguinarios que ha parido Europa. Conviene leer todas las versiones de la historia para comprobarlo. A pesar de lo que diga un tal Vargas Llosa.

   Hay otra España, con una historia de lucha conjunta por la democracia, la libertad, la justicia, la independencia y tantas cosas grandes que me llenan de orgullo. Una España cuyas gentes han sufrido guerras, exilios, hambre, destierros, hogueras de la Inquisición, migraciones, torturas, fusilamientos y un largo calvario en sus diversas formas.
    Llegados a este punto, hay que recordar y reconocer que Cataluña fue posiblemente una de las    comunidades que más aportó en la lucha contra la dictadura franquista. También hay que recordar que la derecha catalana ha sido un soporte fundamental para el criticado y caduco régimen del 78. Posiblemente la enorme fortuna de los Pujol tiene mucho que ver con ese apoyo: no se pueden mover tales cantidades de dinero sin que los servicios de inteligencia y las cloacas del Estado lo detecten, incluso lo silencien durante varias décadas, como parece que así ha sido.
    Sí, es raro esto. Nunca me he visto en la tesitura de pensar en clave de patria, pero con esta polarización, también hay cortinas de humo por ambas partes. Las emociones y sentimientos salen de las profundidades y sí, lo reconozco, soy español y además ahora no me da vergüenza decirlo con orgullo incluido. Porque las polarizaciones obligan a pensar y elegir, y puestos a elegir, digo alto y claro que hay una España de las luces y la inteligencia colectiva que hay que reivindicar y que sí nos representa a millones de personas. Es la España del 15M, que fue un ejemplo y una sorpresa mundial, con sus réplicas en las principales capitales del planeta; las luces de la marcha de la dignidad 22M, con miles de personas precarias e invisibles andando por las carreteras hacia Madrid, una ciudad que nos dio un recibimiento de solidaridad que ningún caminante podremos olvidar.
   Ya que hablamos de Madrid, hay que recordarles a mis amigos ‘indepes’ –que los tengo y territorialmente variados– que Madrid no solo es el puto Madrid, es también el Madrid de Carmena, Marcelino Camacho y el proceso 1001, los abogados de Atocha, la clandestinidad, los presos y presas políticos antifranquistas en la famosa cárcel de Carabanchel, las inmensas y masivas huelgas en plena dictadura, las asambleas de barrios en el 15M o la Puerta del Sol llena de tiendas de campaña.
Sí, lo reconozco, me enorgullece formar parte de este país lleno de luces pasadas y presentes que han parido movimientos sindicales genuinos, como el que en su momento representaron las clandestinas Comisiones Obreras. O donde han nacido unos guerrilleros españoles de la Brigada 9 que fueron los primeros en entrar al París ocupado por los nazis. O ese movimiento social tan propio, que conozco muy bien, como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, que ha sido y es un ejemplo de empoderamiento y auto-organización ciudadana frente a los bancos para todo el sufrido sur de esta Europa alemana.
  Un país en el que ha nacido gente como Diego Cañamero, Ada Colau, Irene Montero, Serrat, Olga Rodríguez, El Nega, Miguel Ríos, Rosendo de Leño, Ana Belén, Sabina, Durruti, Manuela Carmena, Antonete Gálvez, los dos Pablo Iglesias y Errejón, Enrique Tierno Galván, Federica Montseny, Clara Campoamor, Antonio Machado, Marcelino Camacho y su compañera Josefina, Miguel Hernández o Federico García Lorca, entre tantos hombres y mujeres que han ido conformando nuestra actual identidad democrática. Es rotundamente un gran país. Conviene recordar que el dictador murió en la cama, pero al franquismo se le ganó en las calles y en las huelgas y ambas trajeron la democracia. Hay que releer la Transición dulce, porque no fue tan dulce.
“Vemos cómo renace un neofranquismo tan rancio, represor y antiguo como el de antes; con aguiluchos, símbolos nazis y brazos hitlerianos, que promueve palizas en las calles y persecuciones”
El otro país de las sombras no puede vencer al país de las luces. Estamos viendo cómo renace un neofranquismo tan rancio, represor y antiguo como el de antes; un neofranquismo que se acompaña de aguiluchos y símbolos nazis, brazos hitlerianos cara al sol, y que promueve palizas en las calles y persecuciones de quienes no piensan como ellos. Esa España que nos avergüenza vuelve con inusitada violencia e intolerancia y el pueblo democrático no lo puede permitir. Queremos vivir en paz y en buena convivencia; no dejemos que vuelvan aquellos que sueñan con poder volver a ir a las casas de madrugada a por el contrario, como se hacía en unos tiempos pasados. Pero ya se sabe, el pasado es como un perro que siempre vuelve. Sobre todo si no existe memoria y tenemos una memoria muy frágil de lo que fue el franquismo… hay una memoria oral que se va perdiendo y una memoria publicada y estudiada, muy frágil también. El relato del antifranquismo no se conoce por parte de las nuevas generaciones: ni está en la historia oficial escrita por los vencedores, ni se explica en las escuelas, como así ocurre en Alemania respecto al nazismo.
   Es cierto, Rajoy y su equipo son una fábrica de independentistas, los datos son los datos. De 400.000 votos independentistas legítimos que había, han pasado a dos millones en unos pocos años. Aznar y Rajoy son muy culpables de tal cosa. Pero los actuales independentistas catalanes son también otra fábrica de ultranacionalismo español. Ambas fabricas producen odio a todo lo que da la máquina, y ambas máquinas hay que pararlas y vestirlas de blanco. ¿Hablamos, platicamos, parlem?
Siempre es preferible una buena campaña electoral a una buena guerra aunque sea blanda. Siempre prefiero que se use la palabra antes que las porras y las escopetas.
   El conflicto catalán se debe y puede arreglarse con métodos del espíritu siglo XXI –si es que este espíritu existe–, que todos y todas suponíamos que venía para que gozáramos de más derechos, más democracia y mejor vivir. Aunque, visto lo visto, parece que vamos para atrás. Ese supuesto espíritu de siglo XXI parecía que traía mejores tiempos, pero menuda entrada de siglo, dan ganas de volver a lo mejor del siglo XX si fuera posible. El caso es que, como dice Iñaki Gabilondo –nada sospechoso de intolerante, ni de persona extrema–, antes o después esto se arreglará votando. Esto es, un referéndum en Cataluña con pregunta clara y sencilla en el que quienes estamos por el ‘no’ a la independencia tengamos pleno derecho a defenderlo sin ser tachados de neofachas ni de ultranacionalistas españoles, ni que por defender el derecho a decidir, seamos reprimidos ni tachados de antiespañoles. España es una comunidad de comunidades y países muy diversa y plurinacional. También Cataluña es plurinacional, y no estaría mal que quienes se llenan la boca de Cataluña como si fuera exclusivamente suya, asuman que esta comunidad es también muy plural y con una diversidad que no cabe en una sola bandera ni en una sola identidad.
En fin, todo son luces y sombras con escala de colores y tonalidades e intensidades variadas. Ojalá las luces puedan con las sombras. Y no volvamos a tiempos pasados, repito, siempre es mejor una buena campaña electoral que una buena guerra. Siempre es mejor una buena plática que una buena porra. Luces: ¿dónde estáis? Venid ya, es urgente. 



martes, 10 de octubre de 2017

¿Una España anquilosada, intolerante o una España avanzada, democrática e igualitaria?


No puedo entender por qué tiene que ser un drama político cambiar la Constitución española de 1978 que supuso, entonces, un paso importante hacia la democracia, pero condicionado por las imposiciones, las intentonas golpistas y las tramas urdidas desde las más altas instancias. En el país vecino, Francia, la Constitución de 1946 creó la IV República. En 1958, una nueva Constitución adoptada en referéndum marcó el inicio de la V República y desde entonces, 24 leyes han modificado la Constitución, una de ellas relativa a la organización descentralizada de la República.
El hecho de que Francia tuviera gestas históricas que unió al pueblo (la Revolución de 1789 que acabó con el absolutismo monárquico y la Revolución de París de 1830 que supuso la expulsión de los Borbones del trono de Francia), no les ha impedido ir buscando nuevas formas de convivencia, actualizando su Constitución. En España, sin consultas al pueblo español, sin las actuales escenificaciones que tan bien parodian los humoristas, sin dramatizaciones patrioteras ante la nueva y penosa sumisión de España al capital internacional financiero, el PP se puso de acuerdo con el PSOE para modificar el artículo 135 de la Constitución. Esa modificación del año 2011 prioriza, por encima de los derechos de los españoles, el pago de la deuda pública, esa deuda enorme e impagable por los intereses de la usura financiera.
No puedo comprender tampoco por qué tiene que ser un drama cambiar el modelo de estado. Hace mucho tiempo que Alemania es una república federal formada por dieciséis estados, que los Estados Unidos de América están constituidos por cincuenta estados o que Suiza es una confederación. Además, la monarquía ya no es garante de la unidad nacional, como ha quedado demostrado en Bélgica donde han seguido las disputas entre sus distintas comunidades, fundamentalmente entre flamencos hablantes de neerlandés y valones de habla francesa; en el Reino Unido, donde Escocia celebró un referéndum para la independencia en el 2014;  y ahora, en España, donde la monarquía no ha jugado tampoco el papel de árbitro en la escalada de enfrentamientos entre el gobierno central y el gobierno autónomo de Cataluña.
El principal problema de España es esa visión arcaica y rígida de España que tiene el PP, una visión que lo lleva a creerse más españoles que el resto de los habitantes de la nación contra los que viene utilizando, desde hace años, recursos de inconstitucionalidad.
Fue el caso del recurso contra el matrimonio entre personas del mismo sexo porque, en su opinión, “rompía la familia”, como si no hubiera cambiado ya el concepto de familia tradicional y todos los españoles no tuvieran los mismos derechos, independientemente de su orientación sexual. Los del PP hasta se manifestaron por ello en la calle, lo nunca visto en la derecha europea o de otras partes del mundo: sólo la derecha española y la venezolana en la oposición, con los mismos poderosos medios que las anteriores, han pretendido utilizar el instrumento colectivo propio de los que no tienen poder, de la mayoría social, para ir contra colectivos sin poder, injustamente discriminados.
Y el PP siguió presentando recursos de inconstitucionalidad, con la misma intransigencia. Esta vez, contra diversos preceptos del Estatuto de Autonomía de Cataluña que no habían sido recurridos en otras Comunidades como Valencia, Andalucía o Baleares, iniciando así la escalada de despropósitos que estamos viviendo, por el no al Estatuto, el no a la financiación, el no al derecho  del pueblo a decidir y el no final al referéndum convocado unilateralmente por decisión del Gobierno de Cataluña presidido por la derecha catalana de Convergencia (CIU, CDC) con ideas más europeas y sin el pasado franquista del PP, pero que comparte el mismo modelo económico neoliberal que el PP al que ha apoyado en distintos gobiernos.
Sin embargo, cuando gobierna el PP es cuando más se deteriora la convivencia en España y asistimos al resurgir independentista en el nordeste de la Península, en una comunidad o en otra. En este caso, ha desarrollado una espiral de agravios contra los representantes de las instituciones catalanas, porque el PP necesita una acción fuerte que le permita escenificar que es el “gran salvador de la unidad de España”, la única baza electoral que le queda ya, después de unos resultados adversos, los problemas económicos y los lamentables casos de corrupción. Lo mismo le ocurrirá a la otra “rama del mismo árbol” en su territorio.  Lo que no se puede hacer es faltarle el respeto al pueblo catalán que se ha sentido ninguneado por el no a su derecho a decidir. El respeto es la base de toda convivencia.
La intolerancia, la soberbia y la necesidad imperiosa de una “hazaña” espectacular para recuperar la estima electoral de los españoles llega a tal punto que, cada día, emprenden un nuevo ataque “legal” sin escuchar las opiniones de sentido común que se vierten desde ámbitos muy distintos: necesidad de resolver el conflicto político por la vía política y no por la vía judicial, necesidad de diálogo, necesidad de cambios. Algunas veces, se alzan voces para decir cosas muy obvias: las leyes las hacen los políticos, las cambian los políticos; hay una experiencia en Canadá con Québec que ha dado lugar a una ley que racionaliza el referéndum por la independencia (mayoría cualificada y garantía de que las circunscripciones que se opongan a la independencia permanezcan en el Estado), lo que exige planteamientos serios, no aventuras pasajeras de conveniencia partidista.
España necesita librarse del anquilosamiento y la intolerancia; renovarse democráticamente con la participación de los jóvenes que no pudieron votar la Constitución de 1978; recibir el impulso de la generación de españoles más preparados de nuestra Historia; ser construida colectivamente para ser más fuerte, más avanzada en los ámbitos político, económico, cultural y social; ser un proyecto ilusionante que nos una a todos y todas.
Maria Dolores Puig Barrios
Ex-concejal Ayto. de las Palmas de Gran Canaria

miércoles, 4 de octubre de 2017

Una fallida democracia

¿Es esto que estamos viviendo-padeciendo en España una “democracia real”? ¿Existe en nuestro país un estado de derecho en el que su Gobierno se proponga eficazmente mejorar la vida de sus ciudadanos? Indudablemente no.
Lo que está ocurriendo en los últimos siete años, con el PP en el poder, es un enorme retroceso en los derechos fundamentales (reunión, manifestación, expresión, laborales-sociales,…), una pérdida irreparable en el estado del bienestar (en educación, salud, vivienda, salarios, pensiones, dependencia, etc.) y una violación continuada de los Derechos Humanos.
Aunque ha sido elegido democráticamente, este Régimen (antes con mayoría absoluta y ahora con la muleta de C´s y el apoyo en temas fundamentales del PSOE) se ha erigido en el defensor de las élites económicos (para eso lo han aupado –grandes empresas y ricos-), ha pisoteado la separación de poderes, ha incumplido sistemáticamente muchos de los artículos de nuestra Constitución (9-2, 10, 15, 20-1a-2-3, 21,23-1, 31-1, 35-1, 37-1, 41, 47, 49, 50), ha reforzado el nacional-catolicismo y ha legislado contra su propio pueblo, como lo demuestra el alto nivel de paro, los miles de desahucios, los más de dos millones de familias sin ningún ingreso o los casi trece millones de personas que se encuentran en el umbral de la pobreza (exclusión social). Todo lo expuesto ¿responde realmente a un sistema social y democrático de derecho? Indudablemente no.
El ocaso de la dictadura se despidió con el asesinato por las fuerzas policiales en Málaga del militante comunista Manuel J. García Caparrós (1977), participante en una manifestación que reivindicaba la Autonomía para Andalucía. Nunca se condenó al culpable. Al permanecer en activo todo el aparato franquista (político, económico, policial y legislativo) después de esta fraudulenta Transición, su poder ha estado presente en los años de esta falsa “democracia”. Su heredero político, el PP, sin ocultarlo, ha seguido ligado al antiguo régimen dictatorial y a lo largo de sus legislaturas siempre ha demostrado su adhesión y compromiso con los más allegados descendientes, sean asociaciones o grupúsculos fascistas.
Las venas franquistas del PP irradian toda su gobernanza, desde su negativa a condenar la dictadura, su política represiva (Ley Mordaza), su permisividad con las manifestaciones de la extrema derecha, su rechazo a recuperar los restos de miles de muertos enterrados en las cunetas, hasta el hundimiento en la miseria de millones de ciudadanos (jóvenes sin futuro) que se encuentra en unas deplorables condiciones de vida.
La historia nos ha mostrado como Cataluña (también el País Vasco) lleva muchos años exigiendo una amplia autonomía y un Gobierno que asuma las máximas capacidades sobre los servicios y competencias públicas.
El enfrentamiento de Cataluña con el PP viene de largo. En 2006, un nuevo Estatuto de Autonomía fue aprobado por el Parlamento, el pueblo catalán en referéndum, el Congreso y el Senado. El PP no sólo propuso un referéndum y pidió firmas para anularlo, sino que presentó un recurso del texto ante el Tribunal Constitucional que después de muchas discusiones, recusaciones y modificaciones profundas del texto original, se aprobó y entró en vigor.
En estos últimos años, el Gobierno Autónomo de Cataluña ha pedido continuamente una interlocución para mejorar su Estatuto. El referéndum, no reconocido por el Gobierno, en Noviembre de 2014 ya planteó la propuesta de independencia que ganó por amplia mayoría. Mientras que el Parlamento y una parte importante de la sociedad catalana pedían poder decidir sobre su futuro, el Gobierno del señor Rajoy estaba desaparecido. Los dirigentes del PP sabían que, desaparecida ETA y que sus alusiones a la “dictadura venezolana” no ya no eran creíbles, había que buscar un enfrentamiento externo para retirar de la circulación en los medios de desinformación tanta podredumbre, tanta corrupción, tanto escándalo que salpicaba a su partido diariamente. Lo encontró. Se cruzó de brazos, metió la cabeza bajo el ala y dejó que la situación en Cataluña avanzara hacia la convocatoria de un referéndum unilateral para el 1 de Octubre. Convirtió a Cataluña en moneda de cambio de sus fechorías y promovió el enfrentamiento entre la Autonomía y el resto de España. El cóctel explosivo estaba servido. Acusan al Gobierno catalán de “romper a España”, de arruinar su economía, de no respetar la Constitución, de dividir a la ciudadanía, tratando de imponer un independentismo que no acepta la mitad de la población.
No podemos olvidar que CiU nunca ha sido independentista. De hecho ha sido el bastón de apoyo para la elección tanto de Felipe González como de José Mª Aznar. El aluvión de acusaciones que tuvieron que soportar por el caso Pujol (dinero en Andorra) y la corrupción con la mordida del 3 % de los contratos públicos que implicaba a todo el partido obligó a cambiar de nombre (PdeCAT) y a buscar, como el PP, una situación de enfrentamiento con el estado central, sabiendo que no habría respuesta alguna del Gobierno de Rajoy a sus demandas. En un abrir y cerrar de ojos, el PdeCAT se hace independentista y se apoya en otros partidos (ERC y CUP) para generar una situación que no era demandada por la inmensa mayoría de la población que sí deseaba un referéndum pactado y con garantía. Poco les ha preocupado a los independentistas lo que desean y quieren para su nación ese amplio porcentaje, la mitad, de los catalanes que quieren permanecer dentro de una España plurinacional en un nuevo marco autonómico o en un estado federal.
Desde que el Govern de la Generalitat anunció la convocatoria del referéndum para el 1-0, el Gobierno del Señor Rajoy ha atacado con dureza las instituciones democráticas catalanas, limitando sus competencias en materia económica, anulando las posibilidades de comunicación social y azuzando a la justicia, que ha cumplido con lo exigido, para parar el proceso, llamar a declarar a políticos implicados y anunciar fuertes sanciones económicas y penales a los que participen en el referéndum.
Aunque no estoy de acuerdo con la independencia de ninguna Comunidad Autónoma (creo firmemente en un estado federal), sí pienso que todos los pueblos (naciones) tiene derecho a decidir su futuro mediante una votación democrática, legal y acordada.
Las continuas declaraciones del Sr. Rajoy sobre ”no habrá referéndum, no habrá votación” ha encrespado los ánimos y la voluntad de muchísimos ciudadanos de dentro y fuera de Cataluña. El Gobierno central debería conocer la situación real de la población catalana, muy bien organizada desde la base, no porque todos estén de acuerdo con la propuesta de independencia, sino porque una parte muy importante de ella sentía que nadie puede usurpar el derecho democrático a votar. En esa lucha, la ciudadanía catalana ha ganado.
Pero las venas franquistas de Rajoy han estallado con la llegada de la fecha del referéndum. El envío de miles de policías y guardias civiles para impedir la votación le ha reventado en las narices al Presidente del Gobierno. La orden de impedir a toda costa la votación, alentada por las decisiones judiciales, ha traído consecuencias desastrosas para los ciudadanos que pacíficamente querían ejercer su derecho a votar. Más de 850 heridos. Reparar en las imágenes de agresiones indiscriminadas, violentas, duras, utilizando porras y pelotas de goma contra la población indefensa (ancianos, mujeres, niños), observar el destrozo de puertas de centros educativos y el requisado por la fuerza de urnas, es un espectáculo más propio de una dictadura que de un estado democrático.
Tanta violencia innecesaria ha sido denunciada prácticamente por toda la prensa internacional. Muchos líderes de diferentes países han condenado la inexplicable y desmesurada actuación de las fuerzas de orden público contra una pacífica ciudadanía que sólo quería ejercer su derecho a votar.
Mientras tanto, el Presidente Rajoy justifica de forma irresponsable la violenta actuación de los cuerpos de seguridad del estado y se niega a reconocer su grave error. Ahora, ya la llama encendida de la secesión, convoca a todas las fuerzas parlamentarias a dialogar. Pero ¿Por qué este impresentable Presidente no lo hizo en su momento cuando era más fácil y posible llegar a acuerdos? Entonces no le interesaba, tenía que tensar la cuerda para conseguir gran objetivo: desplazar hacia Cataluña la actualidad informativa y la mirada de millones de ciudadanos para tapar la ingente corrupción que enfanga a su partido y a miles de sus militantes.
España no merece a un Presidente que utiliza la justicia y las fuerzas de orden para resolver los problemas políticos, incapaz de resolverlos mediante el diálogo. Rajoy, como lo han pedido desde diferentes fuerzas políticas, debe dimitir u obligarlo a hacerlo. Hay alternativa posible, para ello el PSOE debe terminar con su indefinición, con su política de “nadar y guardar la ropa” y colocarse con los partidos que, desde hace tiempo, plantean un cambio real y más democrático que nuestro país necesita para acabar con la desastrosa política del Partido Popular y no seguir en caída libre hacia una situación social insostenible que está condenando a una parte muy importante de la población a la miseria, al hambre, a la desesperación.
Este posible nuevo Gobierno debe emprender, en diálogo con todas las fuerzas políticas, sociales y sindicales, un cambio real del sistema, mediante un proceso Constituyente, que conduzca a una democracia real, a un sistema social justo e igualitario y a elaborar una nueva Constitución (la actual está obsoleta) en la prime los derechos sociales y laborales en la que encajen todas la naciones que forman el estado español y en la que se contemple la posibilidad de la elección por la ciudadanía de su Jefe del Estado.
Juan García Ballesteros
Presidente del Colectivo Prometeo
Miembro del FCSM

martes, 3 de octubre de 2017

Democracia Orgánica “Marca España”


Juan Rivera
Colectivo Prometeo
FCSM 

En la pasarela Cibeles el diseñador Rajoy (antes conocido como “Maricomplejines” tal como lo motejó el crítico de moda Fernando R. Genovés el 27 de agosto de 2004 en una crónica de Libertad Digital, feudo de Losantos) ha presentado este 1 de Octubre la colección “Democracia formal con ropa interior de Dictadura encubierta” destinada a la población catalana.
Allí desde primeras horas del domingo la están repartiendo con música de fondo del “A por ellos” los antidisturbios de la Guardia Civil y la Policía Nacional. A tenor de las huellas que las porras de los cuerpos policiales están dejando en las cabezas partidas – según nos muestran las fotos y vídeos que llegan- debe ser lo que el PP entiende por “Marca España”.
Un desencuentro político que al inicio del partido enfrentaba a dos contendientes (PP / CiU) totalmente igualados en corrupción, recortes sociales y pisoteo de derechos, está a punto de transformarse en una película de “buenos y malos”. Sólo ha bastado que unos hayan apelado a vísceras, gónadas y demás casquerías que duermen agazapadas en el conservadurismo hispano -tan impregnado de filofascismo- mientras que otros hayan respondido con un “Paz, lobo, Paz” y la resistencia pasiva pero pacífica.
El problema de nuestro país no es que Aznar hablase con Pujol en la intimidad sino que los cachorros de Mariano puedan cantar el “Cara al Sol” falangista en las plazas que les pete con total impunidad porque muestra que el virus del Franquismo siempre estuvo incubándose en el partido de la derecha extrema.
¡Vaya faena! Ahora Albert, arquetipo del personaje petulante y “enteraillo” que en forma de cuñado o primo parasita todas las familias de esta nación, va a tener que cambiar el kit de regalo que la CIA le proporcionó para Venezuela y preparar mejor su discurso “vende humo” cuando algún periodista extranjero le pida que explique como la insumisión civil y rebelión ciudadana (aunque sea violenta) es legítima cuando la alienta contra el gobierno bolivariano mientras se convierte en sedición combatida y reprimida a golpes cuando los catalanes intentan ejercer algo tan terrorífico como el derecho al voto.
Una explicación racional no cabe, a no ser que ahora los medios de difusión ideológica -con la excrecencia de “El País” a la cabeza- dediquen sus esfuerzos a convencernos de que el pobre Rajoy fue abducido hace unos meses por alienígenas y que éstos, malos de película, nos lo han devuelto con la misma forma humana pero ocultando en su interior y mente el monstruo de Nicolás Maduro. No es tan difícil pues la trola le salió bien para justificar recortes, corrupción, pensionazo, rescate de la Banca… y todas las acciones gubernamentales que han supuesto transferir fondos públicos a bolsillos privados.
Y además consiguieron de propina que ninguno de los “agita-banderas” que entonaban ayer el “soy español” sintiese que su patria era atacada. Así que por probar no pierden nada pues cada día parecer ser más nutrida la comitiva dispuesta a desenganchar los bueyes que tiran del carro del Poder para arrastrar ellos mismos la injusticia del Estado al grito de “Vivan las cadenas”.
Nuestra fórmula la hemos repetido hasta la saciedad: referéndum con garantías y diálogo. Nuestra postura a favor de una Cataluña dentro de un estado federal español es nítida. Nuestro clamor contra quienes querían chocar los trenes, meridiano y claro. Pero hoy no hablamos de ésto. A las 13 del mediodía, cuando los heridos se cuentan por decenas e ignoramos como terminará la jornada estamos hablando de Libertades Fundamentales violadas.
No podemos consentir el retroceso de libertades que quieren ejecutar ni la puesta en marcha de una democracia orgánica postfranquista, fundamentada en la idea de familia ultracatólica, municipio con cacique a dedo y sindicato vertical y único, con partidos políticos anulados, que sus herederos quieren levantar. Y ahora mismo en Cataluña los Derechos Ciudadanos están siendo conculcados.
Rajoy y el PP están desnudos como en el cuento y muestran a España y el Mundo -por mucho que los quieran arropar Ciudadanos y el PSOE de los Díaz, Bonos, Rodríguez Ibarras- su naturaleza antidemocrática.
Si la encarnación de España fuese la turba que ayer salió a la calle envuelta en la rojigualda, la misma que no mueve ni moverá un dedo ante las injusticias sociales y disfruta paseando a hombros a quienes los pisotean, tampoco queremos vivir en ella.
Cuando se ven imágenes de neonazis “defendiendo” una Constitución en la que nunca creyeron, arrancando carteles que llevan escrito “Más democracia” o pillamos escudándose en el texto del 78 a quienes lo violan día tras día, que no nos pidan empatía con quienes cerraron la puerta al debate para apostar por “ la letra con sangre entra”.
Es paradójico que para convencer a quienes desean romper una relación se recurra a intimidarlos con la fuerza y el chantaje. Sutil manera de ganarse voluntades. Si algún descerebrado (o no tanto) con voluntad de fastidiarlo todo no pone sobre la mesa un hecho que haga entrar el conflicto en el punto de “no retorno”, el próximo lunes 2 serán más necesarias que nunca las personas que tiendan puentes. Las mismas que deben denunciar el pisoteo de los derechos fundamentales que el Gobierno está llevando a cabo hoy en Cataluña.
 No seamos cómplices.

viernes, 29 de septiembre de 2017

27 de Septiembre, la noche más larga

“Presiento que tras la noche
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones
amor mío, al alba”.
Como casi todo el mundo sabe, “Al alba” es una hermosa y popular canción de Luis Eduardo Aute. Lo que sin embargo desconoce la gran mayoría es que esta composición no es originalmente una balada romántica, sino una canción de rabia y de esperanza, escrita en los días previos a las cinco últimas ejecuciones del franquismo. Pero, desde entonces, la amnesia de la transición nos ha ido arrullando y, en este caso, ha transformado el grito de fraternidad colectiva en un cántico privado de amor en pareja.
El 27 de septiembre de 1975, José Luis Sanchez-Bravo, Xosé Humberto Baena, Ramón García, Ángel Otaegui y Juan Paredes Manot “Txiki”, fueron asesinados por el gobierno de Franco. Se trataba de cinco jóvenes militantes, los tres primeros formaban parte del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP) y los dos últimos, de ETA.
Por esas fechas, el franquismo da sus últimas boqueadas. La creciente movilización obrera y estudiantil, el aislamiento internacional del régimen o la revolución de los claveles en Portugal, todo parece remar a favor de una salida democrática. Pero el búnker y las élites son muy conscientes de lo que se juegan. Lo había dicho Carrero Blanco con precisión: “el Caudillo ha considerado conveniente y oportuno dejarlo todo atado y bien atado”. Y el General Iniesta Cano, director de la Guardia Civil, lo remachó con fervor cuasi-religioso: “¡El franquismo no podrá nunca desaparecer porque Dios no quiere que termine en España, y después de Franco el franquismo seguirá por los siglos, porque España, que es eterna y tiene eterno destino en lo universal, necesita del franquismo!”.
   
Hijo, abrígate bien.
Y ponte la bufanda.
No vayas a coger alguna bala en los pulmones.
Que no está el tiempo bueno todavía.
Las condenas a pena de muerte para los cinco jóvenes antifascistas levantan una oleada de indignación y solidaridad. Las peticiones de indulto y clemencia llegan desde todos los rincones del mundo. Las manifestaciones se extienden por las principales capitales de Europa, Olof Palme recoge dinero para las familias de los condenados, el Papa Pablo VI solicita por tres veces la conmutación de la pena, hasta Nicolás Franco, hermano del dictador, se dirige a su excelencia para implorar piedad: “Tú eres un buen cristiano, después te arrepentirás”. Pero, para los buitres del régimen, para quienes han alzado sus posiciones de poder económico, político o social al amparo de la dictadura, el futuro viene con hambre atrasada. Hambre de miedo, hambre de crimen. El poder quiere dar un escarmiento, quiere demostrar que no le temblará la mano, que está presto a reprimir las ansias de libertad y justicia con la ferocidad que sea necesaria.
Como nos recuerda el historiador Juan Andrade, “el miedo fue el éter de la transición”. En los últimos años, la dictadura ya ha ido regando de sangre todo el país, respondiendo a una movilización social ascendente. Los albañiles de 
Granada o de Madrid, los trabajadores de la Seat en Barcelona o los de la Bazán en El Ferrol han sido testigos de la naturaleza asesina del régimen. Los nombres de Pedro Patiño, Manuel Fernández Márquez o Salvador Puig Antich evocan la alevosía de aquellos años, la esencia criminal del franquismo.
Esto escribe Jesús López Pacheco, retratando con sarcasmo la brutalidad de ese tiempo. No, la transición no fue la comedia que Imanol Arias y Ana Duato representan en Cuéntame. Los fascistas de aquí y los de fuera, los reaccionarios locales y los de la red Gladio, mataron, urdieron y reprimieron mucho, aunque los pusilánimes y aprovechados Alcántara no quieran recordarlo.
Txiki, un vasco de Extremadura
Uno de aquellos cinco jóvenes era Juan Paredes Manot. Era conocido como Txiki (pequeño) por su baja estatura, 1´52 metros. Había nacido en Zalamea de la Serena, provincia de Badajoz; allí vivió hasta los diez años, cuando se fue junto a sus padres y sus cinco hermanos a Euskadi. Con posterioridad, ya en el País Vasco, nacerían otros dos hermanos. Sus padres eran pastores y emigraron, como otros 800.000 extremeños, harto de hambre, de miseria y de caciques. El padre, primero fue a Cataluña y dos años después se trasladaría a Zarautz, donde comenzó a trabajar en una fábrica de muebles; moriría muy joven, a los 43 años y eso dificultó todavía más que la familia saliera adelante. La madre trabajaba sirviendo en el comedor de los franciscanos y además lavando ropa; entre los destinatarios de su trabajo de lavandería se encontraba la reina Fabiola, que tenía en Zarautz una de sus residencias de verano. Por su parte, Txiki empezó a trabajar muy pronto, primero en Plásticos Eizaguirre y después en una empresa de muebles.
Zalamea de la Serena, el pueblo de la familia de Txiki, fue el más castigado por la emigración de entre todos los que componen la comarca de Castuera, zona de la que, entre 1960 y 1975, se fue el 45% de la población. Sólo en ese periodo, 1414 vecinos de Zalamea, emigraron al extranjero, especialmente a Alemania. Y dentro de España, el destino preferente para una parte de la emigración extremeña fue Euskadi. En concreto a Zarautz llegaron cerca de 700 personas de la región. Al día de hoy, el 10% de la población es de origen extremeño, constituyendo la comunidad más numerosa de cuantas han llegado a esta localidad vasca.
Paro, penuria y humillación, ese es el panorama para centenares de miles de campesinos sin tierra de Extremadura. “En la plaza, alguien entra a caballo, y un jornal como un hueso va y les tira una mano”. Luis Álvarez Lencero lo retrata extraordinariamente en su poema “Los parados”, escrito a finales de los años 60 y profetiza:
    
En la plaza del pueblo
Sólo hay hombres parados.
El día que revienten
Nadie podrá contarlo.
Txiki se integra en el trabajo y en la sociedad de acogida. Por ejemplo, forma parte del club de montaña en Zarautz y vive el proceso de concienciación como un integrante más de la juventud vasca. Es en ese contexto de represión y de politización en el que se incorpora a ETA. Son los tiempos del proceso de Burgos: la movilización social ha logrado la conmutación de las penas de muerte y la victoria política hace que muchos jóvenes se incorporen a esa organización armada en expansión. La ETA de aquellos años poco tiene que ver con su evolución posterior, con el despojo de locura y barbarie en el que acabará convirtiéndose en muy poco tiempo. Txiki pertenece a ETA político-militar, la rama que aboga por desvincularse del salvaje atentado de la calle Correos y que defiende una solución política al conflicto vasco.
Txiki abraza la causa abertzale pero sin olvidarse nunca de los “pueblos oprimidos de España”. Su compañero de militancia en la clandestinidad, José Manuel Bujanda, Bixar, lo recordará años más tarde. “Él se sentía más revolucionario, quizá sus referencias estaban en el Ché Guevara, en la revolución cubana, argelina. Yo era más de casa”. “Probablemente, palabras como lehendakari, jaurlaritza, Aguirre… las escuchó por primera vez de mí”. Txiki lo sabe bien, para los señoritos invocar la patria es la forma más rentable de defender los privilegios. Uno es de donde vive, ama y lucha.
El 30 de julio de 1975, Txiki es detenido en Barcelona. Se le relaciona con la muerte del cabo de la policía nacional Ovidio López, durante un atraco en una oficina del Banco de Santander. Txiki niega en todo momento su participación en esa acción. En 58 días será detenido, torturado, juzgado, sentenciado y fusilado. Ante el Tribunal Militar, afirma en el turno de última palabra: “En este consejo de guerra no sólo se me ha juzgado a mí, se ha juzgado también al País Vasco y a todos los pueblos de España”.
A Antonia María, su madre, sólo le permiten verle un momento tras el consejo de guerra sumarísimo. La madre le pregunta, ante las señales visibles de tortura:
“-Jon, ¿cómo tienes el cuerpo, mi niño, qué te han hecho?
 -Ama, venía uno a torturarme y ¿sabes lo que me decía? Vasco extremeño, qué duro eres, que no has dicho ni un nombre. ¿Yo, cómo iba a dar un nombre? Por mí no cayó ni uno. Pero no te apures porque tenga el cuerpo negro. Vas a perder un hijo, pero vas a ganar muchos en Euskadi”.
Aquella noche Txiki no durmió. Ni lo hicieron tampoco el hermano y los abogados, que le acompañaron durante esas últimas horas y testimonian que el condenado mantuvo una enorme entereza. Lo relata Carlos Fonseca en “Mañana cuando me maten”, un libro que trata sobre las últimas ejecuciones del franquismo. A medianoche escribió su testamento dirigido “al pueblo vasco y a todos los pueblos de España”. En él abogaba por continuar la lucha hasta alcanzar el objetivo de una Euskadi libre y socialista, “único medio de terminar con la explotación del hombre por el hombre”. Opresión, explotación y pueblo son las palabras que palpitan en ese último aliento, ya ante los vertiginosos ojos de la muerte. El escrito termina con un “Viva la solidaridad de los pueblos oprimidos”.
El fallo es comunicado a los abogados a las cinco de la madrugada. A partir de ese momento tienen dos horas para alegar. Según Magda Oranich, una de las abogadas, dos de los cinco militares integrantes del consejo de guerra habrían votado en contra de la pena de muerte. Pero el crimen estaba temblando en un papel desde hacía ya más de un mes. Las alegaciones se presentan a las siete de la mañana, pero no sirve de nada. El pelotón de ejecución espera a Txiki, que ha reclamado no ser ajusticiado mediante garrote vil. Atado de pies y manos será fusilado delante de su hermano y de los abogados. En el anverso de una fotografía suya dedicada a sus hermanos pequeños ha dejado escrito. “Mañana, cuando yo muera, no me vengáis a llorar. Nunca estaré bajo tierra, soy viento de libertad”.
Que no nos cuenten más cuentos
Hasta aquí el recuerdo del crimen, de los crímenes. Aquellas condenas ilegítimas no han sido revisadas ni anuladas, ni quienes las firmaron han respondido por ello. La amnesia inducida desde el poder se apresuraría a echar zahorra para esconder éste y otros muchos episodios sangrientos. Tocaba poner en pie el mito de la transición. “Todo proyecto político de país necesita de un mito fundacional que lo legitime”, afirma Juan Andrade. En los 80 se levantó una “identidad nacional renovada sobre dos bases: modernización económica y una identificación colectiva con la Transición”.
Tocaba amnesia y tocaba anestesia, el consenso, los padres de la patria, la movida. Rafael Chirbes lo expresaba con ironía: “Yo recuerdo irme a Marruecos en el 77 a trabajar y volver en el 79. Había dejado a mis amigos con la velita cantando La Estaca de Lluís Llach y cuando volví estaban metidos en La Movida cantando lo de mi chica en el hipermercado y el hombre lobo en París”. Y después, vino todo lo demás: el pacto entre los arribistas de ambos bandos, el rey bonachón que nos salva del golpe de Tejero, la OTAN de permanencia sí, el ingreso en la Unión Europea, el neoliberalismo como política intocable.
En los últimos años, otra vez se oye hablar de transición, de nueva transición. Y otra vez vuelve el miedo, aunque ahora lo que se agita no son los cuarteles sino la Bolsa y las agencias de calificación financieras. Y a ratos, parece que otra vez quisieran mecernos con cuentos, taponar el futuro con cuentos, sellarnos la boca y los ojos, otra vez, con cuentos.
¡Maldito baile de muertos, pólvora de la mañana! Hay que rescatar la memoria, que esta vez no venza el miedo.
Manolo Cañada
Miembro de los Campamentos Dignidad Extremadura y del Frente Cívico "Somos Mayoría"

Fuente: Rebelion.org

Señales de alerta


                 Ayer en Zaragoza la ultra derecha acosó (agresión incluida a Violeta Barba, Presidenta de las Cortes de Aragón) a parlamentarios, ediles y representantes políticos reunidos en asamblea para hablar de libertad, convivencia y la búsqueda de diálogo y soluciones radicalmente democráticas al conflicto forzado entre los gobiernos de España y de Cataluña en torno al referéndum del 1 de octubre.
Esto ha ocurrido gracias a la permisividad del Gobierno y las Fuerzas de Seguridad que miraron para otro lado (una docena de antidisturbios no puede contener a centenares de neo-nazis exaltados) y la connivencia de Partido Popular y Ciudadanos (dirigentes de ambos partidos asistieron a dicha manifestación ilegal y claramente violenta).
                  Este hecho, peligroso y preocupante, es indicativo de la deriva fascista a la que nos llevan las actitudes y mensajes de quienes gobiernan con poca inteligencia y mucha cobardía, sin respetar los derechos civiles ni el diálogo, creando conflictos que generan fuegos de artificio que a su vez tapan todas sus vergüenzas, escándalos y escarnios de lo público.
               Nos alerta sobre la fractura social a la que nos enfrentamos en estos días en los que la democracia, la fraternidad y el diálogo parecen estar demodé gracias al ruido ensordecedor que producen y reproducen políticos, jueces, fiscales y medios de comunicación afines a una idea de sociedad y país, el franquismo.
              Un apunte, cuando alguien diga que en España no tenemos problemas con el ascenso de formaciones políticas de extrema derecha en elecciones o encuestas no faltará a la verdad si a continuación afirma que la razón no es que este país sea mayoritariamente progresista o de izquierdas sino que lo que ocurre es que esa extrema derecha gobierna la nave, en realidad lleva haciéndolo más de ochenta años.
                 El fascismo español lleva hoy una gran ventaja sobre el alemán (que se estrena como tercera fuerza política en el parlamento germano al que no había vuelto desde el final de la II Guerra Mundial), el francés o el italiano; una ventaja que no tenía a principios del siglo pasado.
                  El peligro que corremos es la normalización de esa extrema derecha pues pone en riesgo nuestro marco social y democrático el cual es, desde su nacimiento, débil y poco desarrollado, da alas a quienes justifican la represión y el autoritarismo y cuece todos los caldos para que se imponga un estado social reaccionario que, basado en la heterofobia, termine definitivamente con los derechos civiles, el humanismo y el sueño de la construcción de un futuro en común, un futuro para todas.
                  Quienes trabajamos en dicha construcción y creemos en la libertad, la igualdad, la fraternidad y el derecho de todo ser humano a vivir dignamente no podemos permitir que dicha normalización se imponga.
                 El primer paso lo dieron ayer en Zaragoza nuestros y nuestras representantes. Ahora nos toca a nosotros y nosotras hacerlo a pie de tajo, en la comunidad de vecinos, en el bar o en la consulta del médico.     
               No debemos ni podemos esperar al día posterior al 1-O puesto que el artificioso conflicto hispano-catalán ya no va sólo sobre el referéndum.

Tomás Miguel Ramírez
FCSM Cinco Villas ( Zaragoza)

jueves, 28 de septiembre de 2017

Patria

   

Juan Rivera
Colectivo Prometeo
FCSM

     En mi barrio hay unas cuantas casas en las que sus propietarios cuelgan banderas rojigualdas cuando juega (y siempre que gane) la selección española de fútbol o pasa una procesión. Dos o tres de ellas han puesto la enseña estos días “ en protesta por lo de Cataluña”. Reconocemos a sus moradores por el polo con bandera al cuello a juego con la pulserita, los gritos de “gol” taladrando la quietud en las noches europeas del Real Madrid, su mutismo absoluto cuando los vecinos se han movilizado contra los recortes, el paro, desahucios... y la cerrada defensa del “derecho a trabajar” cuando una convocatoria de huelga general se les ha cruzado por el camino.
    En mi calle hay un bar/coctelera, un micromundo donde conviven sensibilidades ideológicas opuestas capaces de pactar treguas alrededor de una partida de dominó o chocar amistosamente el botellín de cerveza si el equipo compartido marca. Como en el río de Heráclito por él fluyen los parroquianos pero  por desgracia nunca falla  el arquetipo vociferante, el primate acodado en la barra (cansancio de anudar el pendón en el balcón, supongo) que arregla los problemas del país con “dos buenas hostias” el día que se levanta pacífico o con tanques y aviones bombardeando  cuando le sale el humor sanguíneo.
   Incapaz de situar Lisboa en un mapa o escribir  tres palabras sobre la educación en Finlandia, inexplicablemente puede recitar  horas y horas el mantra que mezcla Venezuela- papel higiénico y Dictadura.Ventajas de tragar como un pavo el pienso ideológico que le suministran los medios de difusión.Nunca se cansa.Le basta con sobarse la pulserita
  Si  un inesperado silencio al quedarse sin resuello permite a la clientela ver en el telediario la enésima trama que afecta al PP, de sus labios sale el consabido “Todos los políticos son iguales, los perroflautas serían peores. ¿Quién no haría lo mismo- enchufar, robar,corromperse- si pudiera?”, dejando claro que su elección del logotipo de la ave carroñera al votar es consciente. Conoce los actos y las consecuencias que acarrean.
    En mi zona hay una plaza, hoy remozada, hasta ayer refugio de ex-yonquis, donde el deteriorado líder de los  profesionales del “dame algo”, pulmones gastados, voz de pito y aspecto cadavérico por sus antiguos excesos arengó -entre calada y trago a la litrona-  a sus conmilitones con un : “Yo voto a Rajoy, a Rajoy. ¿Qué queréis que los comunistas nos lo quiten todo?”. Contigua a la misma hay una tienda de ultramarinos en el que el propietario pretende que le rían la gracia cuando saluda al grito de “Arriba España” . Solo balbucea un “No soy franquista” cuando un cliente le recuerda que la gracia se la puede meter por el trasero, mientras que la hija del sempiterno acodado en la barra -al que ayudó a colgar el paño tras salir de un trabajo sin contrato que le proporciona quinientos euros al mes- interviene en la conversación a la que nadie la invitó  para proclamar que ella es “española, española, española” y le gusta que España esté arriba. Sorda a la explicación que le intenta transmitir quien no encontró gracioso el grito pues le pesa más la memoria de ese familiar  cuyos restos siguen en una fosa por localizar.
    Dos calles más allá hay un supermercado en el que una “nini” de ceñidos “leggins” marca Adidas -comprados a seis euros en el mercadillo- y camiseta con tontorrón lema en inglés, obliga con malos modos  a la madre que con su exigua pensión  la mantiene- y  a sus dos hijos- tras el divorcio,a  devolver a la estantería el fuet de oferta. “En casa no se compra nada catalán, eso es lo que hay”, mientras le rapiña  los euros que permitan llevar a los niños al Mc Donalds.
    En mi ciudad hay un barrio de chalets en el que los moradores viven muy tranquilos y sonríen mientras son servidos por esa interna ecuatoriana a la que hicieron hace poco un contrato de dos horas y de “premio” le encomendaron el cuidado alguna tarde de la madre con principio de Alzheimer. Lógica felicidad pues saben que mientras el acodado y su hija, el fumeta y la nini dediquen su tiempo a banderas, Venezuela y procesiones, y sean mayoría silente o minoría bulliciosa que acogote la expresión del resto de sus vecinos, sus intereses de clase están a salvo.
    Además conocen que el barrio elitista es clónico e intercambiable con otros existentes en Madrid y Barcelona. Para distinguir a de los habitantes de esta última ciudad  recurren  al acento o a mirar si en el mástil del jardín o en la pulsera de la mano derecha la insignia monárquica ha sido sustituida por una cuatribarrada.
    La Patria es una construcción ideológica, un Universo mental al que nos adscribimos individualmente aunque con ella se comulgue en masa. Lo primero que debemos hacer para valorar lo que  se esconde tras el “Todo por ella” o el “Catalunya triomfant” es calibrar quienes fueron los arquitectos de la superestructura, la mentalidad político- religiosa e intereses de clase que pusieron en marcha el entramado. Cuando quienes pretenden ser padres o construir una nueva la reducen a bandera, himno y enemigo común al que odiar para que sirva de pegamento, no podemos dudar que tras las palabras rimbombantes se esconde  la Oligarquía. Simplificando llegan a lo emocional, al proceso de identificación frente al extraño porque  en ese juego sus privilegios se mantendrán intactos.
    Por el contrario, cuando se trascienden fobias y símbolos visuales para  aspirar a una patria que sea el mundo, a una familia que sea la humanidad (Bakunin) o a la visión fraternal que llame a la unión de los proletarios de todos los países (Marx/ Engels),cuando se piensa que la patria es el pueblo y las fronteras no deben impedir que los problemas comunes se enfoquen desde una óptica internacionalista y solidaria, estamos ante una  acepción del término "patria" no excluyente pues abraza a las personas.
    En mi país hay locos que  han secuestrado  locomotoras en Madrid y Barcelona con el propósito de ponerlas a toda velocidad  esperando que choquen. Como en “Rebelión en la granja” algunos son más iguales (locos) que otros y se les nota la querencia por el retrato “de un mi abuelo que ganara una batalla”. De ahí su falta de escrúpulos al torcer la legalidad constitucional que tanto les llena la boca cuando es gratis, a no disimular su regusto centralista ni su apuesta por vivir en una democracia demediada.Ya habitaron plácidamente la democracia orgánica del abuelo de Pazo regalado por suscripción forzada y tapias empapadas con la sangre de fusilados anónimos.
  Lo que no quita  responsabilidad a quienes han sustituido el seny por las vísceras y han visto  una posibilidad de ser independientes  rentabilizando  el cainismo porque piensan que no les tocará el papel de Abel.
    En mi grupo de amigos ocupa un lugar destacado un profesor de literatura que trabaja en el instituto Chaves Nogales de Sevilla.Hoy me ha venido a la mente al leer algunos de los artículos que el periodista que da nombre a su centro de trabajo, dedicó en 1936 a Cataluña. Publicados originalmente en el diario “Ahora”, recopilados en 2013 por la editorial Almuzara bajo el título "¿Qué pasa en Cataluña?”, nos deja  elementos como por ejemplo el artículo “Después de haberse comido el sapo” que invitan a la reflexión . O frases que pasarían por actuales. Una muestra:
    "El separatismo es una rara substancia que se utiliza en los laboratorios políticos de Madrid como reactivo del patriotismo, y en los de Cataluña como aglutinante de las clases conservadoras"

      Al día 1-O lo seguirá el 2-O.En él serán más necesarias que nunca las ideas/personas/propuestas que aglutinen, restañen heridas, propicien el diálogo y trabajen para que el pueblo catalán pueda expresarse en libertad a través de un referéndum con plenas garantías.
    Ahora que tanto se utiliza para reflejar la situación política que vive Cataluña y España la figura retórica del matrimonio mal avenido, no estaría de más recordar que el  único Estado que hace  enlaces indivisibles es el Vaticano (y eso no les ha evitado poblar la historia de bastardos). Es imposible mantener una relación de igualdad  apelando al miedo  o recurriendo  a la violencia.Esconde el “la maté porque era mía”.
   Cuando el ruido es ensordecedor y el griterío  desplaza al sosiego razonado ( hoy en Zaragoza se ha permitido a la ultraderecha acosar a parlamentarios y alcaldes que representan a millones de ciudadanos con la pasividad, mirada al otro lado de Gobierno y fuerzas de seguridad)  lo mejor es meditar. Ni nos volvamos locos ni dejemos que lo hagan. Porque 
                                                     ...¡Qué lástima
que yo no pueda entonar con una voz engolada
esas brillantes romanzas
a las glorias de la patria!
¡Qué lástima
que yo no tenga una patria!...(León Felipe)