viernes, 29 de septiembre de 2017

27 de Septiembre, la noche más larga

“Presiento que tras la noche
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones
amor mío, al alba”.
Como casi todo el mundo sabe, “Al alba” es una hermosa y popular canción de Luis Eduardo Aute. Lo que sin embargo desconoce la gran mayoría es que esta composición no es originalmente una balada romántica, sino una canción de rabia y de esperanza, escrita en los días previos a las cinco últimas ejecuciones del franquismo. Pero, desde entonces, la amnesia de la transición nos ha ido arrullando y, en este caso, ha transformado el grito de fraternidad colectiva en un cántico privado de amor en pareja.
El 27 de septiembre de 1975, José Luis Sanchez-Bravo, Xosé Humberto Baena, Ramón García, Ángel Otaegui y Juan Paredes Manot “Txiki”, fueron asesinados por el gobierno de Franco. Se trataba de cinco jóvenes militantes, los tres primeros formaban parte del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP) y los dos últimos, de ETA.
Por esas fechas, el franquismo da sus últimas boqueadas. La creciente movilización obrera y estudiantil, el aislamiento internacional del régimen o la revolución de los claveles en Portugal, todo parece remar a favor de una salida democrática. Pero el búnker y las élites son muy conscientes de lo que se juegan. Lo había dicho Carrero Blanco con precisión: “el Caudillo ha considerado conveniente y oportuno dejarlo todo atado y bien atado”. Y el General Iniesta Cano, director de la Guardia Civil, lo remachó con fervor cuasi-religioso: “¡El franquismo no podrá nunca desaparecer porque Dios no quiere que termine en España, y después de Franco el franquismo seguirá por los siglos, porque España, que es eterna y tiene eterno destino en lo universal, necesita del franquismo!”.
   
Hijo, abrígate bien.
Y ponte la bufanda.
No vayas a coger alguna bala en los pulmones.
Que no está el tiempo bueno todavía.
Las condenas a pena de muerte para los cinco jóvenes antifascistas levantan una oleada de indignación y solidaridad. Las peticiones de indulto y clemencia llegan desde todos los rincones del mundo. Las manifestaciones se extienden por las principales capitales de Europa, Olof Palme recoge dinero para las familias de los condenados, el Papa Pablo VI solicita por tres veces la conmutación de la pena, hasta Nicolás Franco, hermano del dictador, se dirige a su excelencia para implorar piedad: “Tú eres un buen cristiano, después te arrepentirás”. Pero, para los buitres del régimen, para quienes han alzado sus posiciones de poder económico, político o social al amparo de la dictadura, el futuro viene con hambre atrasada. Hambre de miedo, hambre de crimen. El poder quiere dar un escarmiento, quiere demostrar que no le temblará la mano, que está presto a reprimir las ansias de libertad y justicia con la ferocidad que sea necesaria.
Como nos recuerda el historiador Juan Andrade, “el miedo fue el éter de la transición”. En los últimos años, la dictadura ya ha ido regando de sangre todo el país, respondiendo a una movilización social ascendente. Los albañiles de 
Granada o de Madrid, los trabajadores de la Seat en Barcelona o los de la Bazán en El Ferrol han sido testigos de la naturaleza asesina del régimen. Los nombres de Pedro Patiño, Manuel Fernández Márquez o Salvador Puig Antich evocan la alevosía de aquellos años, la esencia criminal del franquismo.
Esto escribe Jesús López Pacheco, retratando con sarcasmo la brutalidad de ese tiempo. No, la transición no fue la comedia que Imanol Arias y Ana Duato representan en Cuéntame. Los fascistas de aquí y los de fuera, los reaccionarios locales y los de la red Gladio, mataron, urdieron y reprimieron mucho, aunque los pusilánimes y aprovechados Alcántara no quieran recordarlo.
Txiki, un vasco de Extremadura
Uno de aquellos cinco jóvenes era Juan Paredes Manot. Era conocido como Txiki (pequeño) por su baja estatura, 1´52 metros. Había nacido en Zalamea de la Serena, provincia de Badajoz; allí vivió hasta los diez años, cuando se fue junto a sus padres y sus cinco hermanos a Euskadi. Con posterioridad, ya en el País Vasco, nacerían otros dos hermanos. Sus padres eran pastores y emigraron, como otros 800.000 extremeños, harto de hambre, de miseria y de caciques. El padre, primero fue a Cataluña y dos años después se trasladaría a Zarautz, donde comenzó a trabajar en una fábrica de muebles; moriría muy joven, a los 43 años y eso dificultó todavía más que la familia saliera adelante. La madre trabajaba sirviendo en el comedor de los franciscanos y además lavando ropa; entre los destinatarios de su trabajo de lavandería se encontraba la reina Fabiola, que tenía en Zarautz una de sus residencias de verano. Por su parte, Txiki empezó a trabajar muy pronto, primero en Plásticos Eizaguirre y después en una empresa de muebles.
Zalamea de la Serena, el pueblo de la familia de Txiki, fue el más castigado por la emigración de entre todos los que componen la comarca de Castuera, zona de la que, entre 1960 y 1975, se fue el 45% de la población. Sólo en ese periodo, 1414 vecinos de Zalamea, emigraron al extranjero, especialmente a Alemania. Y dentro de España, el destino preferente para una parte de la emigración extremeña fue Euskadi. En concreto a Zarautz llegaron cerca de 700 personas de la región. Al día de hoy, el 10% de la población es de origen extremeño, constituyendo la comunidad más numerosa de cuantas han llegado a esta localidad vasca.
Paro, penuria y humillación, ese es el panorama para centenares de miles de campesinos sin tierra de Extremadura. “En la plaza, alguien entra a caballo, y un jornal como un hueso va y les tira una mano”. Luis Álvarez Lencero lo retrata extraordinariamente en su poema “Los parados”, escrito a finales de los años 60 y profetiza:
    
En la plaza del pueblo
Sólo hay hombres parados.
El día que revienten
Nadie podrá contarlo.
Txiki se integra en el trabajo y en la sociedad de acogida. Por ejemplo, forma parte del club de montaña en Zarautz y vive el proceso de concienciación como un integrante más de la juventud vasca. Es en ese contexto de represión y de politización en el que se incorpora a ETA. Son los tiempos del proceso de Burgos: la movilización social ha logrado la conmutación de las penas de muerte y la victoria política hace que muchos jóvenes se incorporen a esa organización armada en expansión. La ETA de aquellos años poco tiene que ver con su evolución posterior, con el despojo de locura y barbarie en el que acabará convirtiéndose en muy poco tiempo. Txiki pertenece a ETA político-militar, la rama que aboga por desvincularse del salvaje atentado de la calle Correos y que defiende una solución política al conflicto vasco.
Txiki abraza la causa abertzale pero sin olvidarse nunca de los “pueblos oprimidos de España”. Su compañero de militancia en la clandestinidad, José Manuel Bujanda, Bixar, lo recordará años más tarde. “Él se sentía más revolucionario, quizá sus referencias estaban en el Ché Guevara, en la revolución cubana, argelina. Yo era más de casa”. “Probablemente, palabras como lehendakari, jaurlaritza, Aguirre… las escuchó por primera vez de mí”. Txiki lo sabe bien, para los señoritos invocar la patria es la forma más rentable de defender los privilegios. Uno es de donde vive, ama y lucha.
El 30 de julio de 1975, Txiki es detenido en Barcelona. Se le relaciona con la muerte del cabo de la policía nacional Ovidio López, durante un atraco en una oficina del Banco de Santander. Txiki niega en todo momento su participación en esa acción. En 58 días será detenido, torturado, juzgado, sentenciado y fusilado. Ante el Tribunal Militar, afirma en el turno de última palabra: “En este consejo de guerra no sólo se me ha juzgado a mí, se ha juzgado también al País Vasco y a todos los pueblos de España”.
A Antonia María, su madre, sólo le permiten verle un momento tras el consejo de guerra sumarísimo. La madre le pregunta, ante las señales visibles de tortura:
“-Jon, ¿cómo tienes el cuerpo, mi niño, qué te han hecho?
 -Ama, venía uno a torturarme y ¿sabes lo que me decía? Vasco extremeño, qué duro eres, que no has dicho ni un nombre. ¿Yo, cómo iba a dar un nombre? Por mí no cayó ni uno. Pero no te apures porque tenga el cuerpo negro. Vas a perder un hijo, pero vas a ganar muchos en Euskadi”.
Aquella noche Txiki no durmió. Ni lo hicieron tampoco el hermano y los abogados, que le acompañaron durante esas últimas horas y testimonian que el condenado mantuvo una enorme entereza. Lo relata Carlos Fonseca en “Mañana cuando me maten”, un libro que trata sobre las últimas ejecuciones del franquismo. A medianoche escribió su testamento dirigido “al pueblo vasco y a todos los pueblos de España”. En él abogaba por continuar la lucha hasta alcanzar el objetivo de una Euskadi libre y socialista, “único medio de terminar con la explotación del hombre por el hombre”. Opresión, explotación y pueblo son las palabras que palpitan en ese último aliento, ya ante los vertiginosos ojos de la muerte. El escrito termina con un “Viva la solidaridad de los pueblos oprimidos”.
El fallo es comunicado a los abogados a las cinco de la madrugada. A partir de ese momento tienen dos horas para alegar. Según Magda Oranich, una de las abogadas, dos de los cinco militares integrantes del consejo de guerra habrían votado en contra de la pena de muerte. Pero el crimen estaba temblando en un papel desde hacía ya más de un mes. Las alegaciones se presentan a las siete de la mañana, pero no sirve de nada. El pelotón de ejecución espera a Txiki, que ha reclamado no ser ajusticiado mediante garrote vil. Atado de pies y manos será fusilado delante de su hermano y de los abogados. En el anverso de una fotografía suya dedicada a sus hermanos pequeños ha dejado escrito. “Mañana, cuando yo muera, no me vengáis a llorar. Nunca estaré bajo tierra, soy viento de libertad”.
Que no nos cuenten más cuentos
Hasta aquí el recuerdo del crimen, de los crímenes. Aquellas condenas ilegítimas no han sido revisadas ni anuladas, ni quienes las firmaron han respondido por ello. La amnesia inducida desde el poder se apresuraría a echar zahorra para esconder éste y otros muchos episodios sangrientos. Tocaba poner en pie el mito de la transición. “Todo proyecto político de país necesita de un mito fundacional que lo legitime”, afirma Juan Andrade. En los 80 se levantó una “identidad nacional renovada sobre dos bases: modernización económica y una identificación colectiva con la Transición”.
Tocaba amnesia y tocaba anestesia, el consenso, los padres de la patria, la movida. Rafael Chirbes lo expresaba con ironía: “Yo recuerdo irme a Marruecos en el 77 a trabajar y volver en el 79. Había dejado a mis amigos con la velita cantando La Estaca de Lluís Llach y cuando volví estaban metidos en La Movida cantando lo de mi chica en el hipermercado y el hombre lobo en París”. Y después, vino todo lo demás: el pacto entre los arribistas de ambos bandos, el rey bonachón que nos salva del golpe de Tejero, la OTAN de permanencia sí, el ingreso en la Unión Europea, el neoliberalismo como política intocable.
En los últimos años, otra vez se oye hablar de transición, de nueva transición. Y otra vez vuelve el miedo, aunque ahora lo que se agita no son los cuarteles sino la Bolsa y las agencias de calificación financieras. Y a ratos, parece que otra vez quisieran mecernos con cuentos, taponar el futuro con cuentos, sellarnos la boca y los ojos, otra vez, con cuentos.
¡Maldito baile de muertos, pólvora de la mañana! Hay que rescatar la memoria, que esta vez no venza el miedo.
Manolo Cañada
Miembro de los Campamentos Dignidad Extremadura y del Frente Cívico "Somos Mayoría"

Fuente: Rebelion.org

Señales de alerta


                 Ayer en Zaragoza la ultra derecha acosó (agresión incluida a Violeta Barba, Presidenta de las Cortes de Aragón) a parlamentarios, ediles y representantes políticos reunidos en asamblea para hablar de libertad, convivencia y la búsqueda de diálogo y soluciones radicalmente democráticas al conflicto forzado entre los gobiernos de España y de Cataluña en torno al referéndum del 1 de octubre.
Esto ha ocurrido gracias a la permisividad del Gobierno y las Fuerzas de Seguridad que miraron para otro lado (una docena de antidisturbios no puede contener a centenares de neo-nazis exaltados) y la connivencia de Partido Popular y Ciudadanos (dirigentes de ambos partidos asistieron a dicha manifestación ilegal y claramente violenta).
                  Este hecho, peligroso y preocupante, es indicativo de la deriva fascista a la que nos llevan las actitudes y mensajes de quienes gobiernan con poca inteligencia y mucha cobardía, sin respetar los derechos civiles ni el diálogo, creando conflictos que generan fuegos de artificio que a su vez tapan todas sus vergüenzas, escándalos y escarnios de lo público.
               Nos alerta sobre la fractura social a la que nos enfrentamos en estos días en los que la democracia, la fraternidad y el diálogo parecen estar demodé gracias al ruido ensordecedor que producen y reproducen políticos, jueces, fiscales y medios de comunicación afines a una idea de sociedad y país, el franquismo.
              Un apunte, cuando alguien diga que en España no tenemos problemas con el ascenso de formaciones políticas de extrema derecha en elecciones o encuestas no faltará a la verdad si a continuación afirma que la razón no es que este país sea mayoritariamente progresista o de izquierdas sino que lo que ocurre es que esa extrema derecha gobierna la nave, en realidad lleva haciéndolo más de ochenta años.
                 El fascismo español lleva hoy una gran ventaja sobre el alemán (que se estrena como tercera fuerza política en el parlamento germano al que no había vuelto desde el final de la II Guerra Mundial), el francés o el italiano; una ventaja que no tenía a principios del siglo pasado.
                  El peligro que corremos es la normalización de esa extrema derecha pues pone en riesgo nuestro marco social y democrático el cual es, desde su nacimiento, débil y poco desarrollado, da alas a quienes justifican la represión y el autoritarismo y cuece todos los caldos para que se imponga un estado social reaccionario que, basado en la heterofobia, termine definitivamente con los derechos civiles, el humanismo y el sueño de la construcción de un futuro en común, un futuro para todas.
                  Quienes trabajamos en dicha construcción y creemos en la libertad, la igualdad, la fraternidad y el derecho de todo ser humano a vivir dignamente no podemos permitir que dicha normalización se imponga.
                 El primer paso lo dieron ayer en Zaragoza nuestros y nuestras representantes. Ahora nos toca a nosotros y nosotras hacerlo a pie de tajo, en la comunidad de vecinos, en el bar o en la consulta del médico.     
               No debemos ni podemos esperar al día posterior al 1-O puesto que el artificioso conflicto hispano-catalán ya no va sólo sobre el referéndum.

Tomás Miguel Ramírez
FCSM Cinco Villas ( Zaragoza)

jueves, 28 de septiembre de 2017

Patria

   

Juan Rivera
Colectivo Prometeo
FCSM

     En mi barrio hay unas cuantas casas en las que sus propietarios cuelgan banderas rojigualdas cuando juega (y siempre que gane) la selección española de fútbol o pasa una procesión. Dos o tres de ellas han puesto la enseña estos días “ en protesta por lo de Cataluña”. Reconocemos a sus moradores por el polo con bandera al cuello a juego con la pulserita, los gritos de “gol” taladrando la quietud en las noches europeas del Real Madrid, su mutismo absoluto cuando los vecinos se han movilizado contra los recortes, el paro, desahucios... y la cerrada defensa del “derecho a trabajar” cuando una convocatoria de huelga general se les ha cruzado por el camino.
    En mi calle hay un bar/coctelera, un micromundo donde conviven sensibilidades ideológicas opuestas capaces de pactar treguas alrededor de una partida de dominó o chocar amistosamente el botellín de cerveza si el equipo compartido marca. Como en el río de Heráclito por él fluyen los parroquianos pero  por desgracia nunca falla  el arquetipo vociferante, el primate acodado en la barra (cansancio de anudar el pendón en el balcón, supongo) que arregla los problemas del país con “dos buenas hostias” el día que se levanta pacífico o con tanques y aviones bombardeando  cuando le sale el humor sanguíneo.
   Incapaz de situar Lisboa en un mapa o escribir  tres palabras sobre la educación en Finlandia, inexplicablemente puede recitar  horas y horas el mantra que mezcla Venezuela- papel higiénico y Dictadura.Ventajas de tragar como un pavo el pienso ideológico que le suministran los medios de difusión.Nunca se cansa.Le basta con sobarse la pulserita
  Si  un inesperado silencio al quedarse sin resuello permite a la clientela ver en el telediario la enésima trama que afecta al PP, de sus labios sale el consabido “Todos los políticos son iguales, los perroflautas serían peores. ¿Quién no haría lo mismo- enchufar, robar,corromperse- si pudiera?”, dejando claro que su elección del logotipo de la ave carroñera al votar es consciente. Conoce los actos y las consecuencias que acarrean.
    En mi zona hay una plaza, hoy remozada, hasta ayer refugio de ex-yonquis, donde el deteriorado líder de los  profesionales del “dame algo”, pulmones gastados, voz de pito y aspecto cadavérico por sus antiguos excesos arengó -entre calada y trago a la litrona-  a sus conmilitones con un : “Yo voto a Rajoy, a Rajoy. ¿Qué queréis que los comunistas nos lo quiten todo?”. Contigua a la misma hay una tienda de ultramarinos en el que el propietario pretende que le rían la gracia cuando saluda al grito de “Arriba España” . Solo balbucea un “No soy franquista” cuando un cliente le recuerda que la gracia se la puede meter por el trasero, mientras que la hija del sempiterno acodado en la barra -al que ayudó a colgar el paño tras salir de un trabajo sin contrato que le proporciona quinientos euros al mes- interviene en la conversación a la que nadie la invitó  para proclamar que ella es “española, española, española” y le gusta que España esté arriba. Sorda a la explicación que le intenta transmitir quien no encontró gracioso el grito pues le pesa más la memoria de ese familiar  cuyos restos siguen en una fosa por localizar.
    Dos calles más allá hay un supermercado en el que una “nini” de ceñidos “leggins” marca Adidas -comprados a seis euros en el mercadillo- y camiseta con tontorrón lema en inglés, obliga con malos modos  a la madre que con su exigua pensión  la mantiene- y  a sus dos hijos- tras el divorcio,a  devolver a la estantería el fuet de oferta. “En casa no se compra nada catalán, eso es lo que hay”, mientras le rapiña  los euros que permitan llevar a los niños al Mc Donalds.
    En mi ciudad hay un barrio de chalets en el que los moradores viven muy tranquilos y sonríen mientras son servidos por esa interna ecuatoriana a la que hicieron hace poco un contrato de dos horas y de “premio” le encomendaron el cuidado alguna tarde de la madre con principio de Alzheimer. Lógica felicidad pues saben que mientras el acodado y su hija, el fumeta y la nini dediquen su tiempo a banderas, Venezuela y procesiones, y sean mayoría silente o minoría bulliciosa que acogote la expresión del resto de sus vecinos, sus intereses de clase están a salvo.
    Además conocen que el barrio elitista es clónico e intercambiable con otros existentes en Madrid y Barcelona. Para distinguir a de los habitantes de esta última ciudad  recurren  al acento o a mirar si en el mástil del jardín o en la pulsera de la mano derecha la insignia monárquica ha sido sustituida por una cuatribarrada.
    La Patria es una construcción ideológica, un Universo mental al que nos adscribimos individualmente aunque con ella se comulgue en masa. Lo primero que debemos hacer para valorar lo que  se esconde tras el “Todo por ella” o el “Catalunya triomfant” es calibrar quienes fueron los arquitectos de la superestructura, la mentalidad político- religiosa e intereses de clase que pusieron en marcha el entramado. Cuando quienes pretenden ser padres o construir una nueva la reducen a bandera, himno y enemigo común al que odiar para que sirva de pegamento, no podemos dudar que tras las palabras rimbombantes se esconde  la Oligarquía. Simplificando llegan a lo emocional, al proceso de identificación frente al extraño porque  en ese juego sus privilegios se mantendrán intactos.
    Por el contrario, cuando se trascienden fobias y símbolos visuales para  aspirar a una patria que sea el mundo, a una familia que sea la humanidad (Bakunin) o a la visión fraternal que llame a la unión de los proletarios de todos los países (Marx/ Engels),cuando se piensa que la patria es el pueblo y las fronteras no deben impedir que los problemas comunes se enfoquen desde una óptica internacionalista y solidaria, estamos ante una  acepción del término "patria" no excluyente pues abraza a las personas.
    En mi país hay locos que  han secuestrado  locomotoras en Madrid y Barcelona con el propósito de ponerlas a toda velocidad  esperando que choquen. Como en “Rebelión en la granja” algunos son más iguales (locos) que otros y se les nota la querencia por el retrato “de un mi abuelo que ganara una batalla”. De ahí su falta de escrúpulos al torcer la legalidad constitucional que tanto les llena la boca cuando es gratis, a no disimular su regusto centralista ni su apuesta por vivir en una democracia demediada.Ya habitaron plácidamente la democracia orgánica del abuelo de Pazo regalado por suscripción forzada y tapias empapadas con la sangre de fusilados anónimos.
  Lo que no quita  responsabilidad a quienes han sustituido el seny por las vísceras y han visto  una posibilidad de ser independientes  rentabilizando  el cainismo porque piensan que no les tocará el papel de Abel.
    En mi grupo de amigos ocupa un lugar destacado un profesor de literatura que trabaja en el instituto Chaves Nogales de Sevilla.Hoy me ha venido a la mente al leer algunos de los artículos que el periodista que da nombre a su centro de trabajo, dedicó en 1936 a Cataluña. Publicados originalmente en el diario “Ahora”, recopilados en 2013 por la editorial Almuzara bajo el título "¿Qué pasa en Cataluña?”, nos deja  elementos como por ejemplo el artículo “Después de haberse comido el sapo” que invitan a la reflexión . O frases que pasarían por actuales. Una muestra:
    "El separatismo es una rara substancia que se utiliza en los laboratorios políticos de Madrid como reactivo del patriotismo, y en los de Cataluña como aglutinante de las clases conservadoras"

      Al día 1-O lo seguirá el 2-O.En él serán más necesarias que nunca las ideas/personas/propuestas que aglutinen, restañen heridas, propicien el diálogo y trabajen para que el pueblo catalán pueda expresarse en libertad a través de un referéndum con plenas garantías.
    Ahora que tanto se utiliza para reflejar la situación política que vive Cataluña y España la figura retórica del matrimonio mal avenido, no estaría de más recordar que el  único Estado que hace  enlaces indivisibles es el Vaticano (y eso no les ha evitado poblar la historia de bastardos). Es imposible mantener una relación de igualdad  apelando al miedo  o recurriendo  a la violencia.Esconde el “la maté porque era mía”.
   Cuando el ruido es ensordecedor y el griterío  desplaza al sosiego razonado ( hoy en Zaragoza se ha permitido a la ultraderecha acosar a parlamentarios y alcaldes que representan a millones de ciudadanos con la pasividad, mirada al otro lado de Gobierno y fuerzas de seguridad)  lo mejor es meditar. Ni nos volvamos locos ni dejemos que lo hagan. Porque 
                                                     ...¡Qué lástima
que yo no pueda entonar con una voz engolada
esas brillantes romanzas
a las glorias de la patria!
¡Qué lástima
que yo no tenga una patria!...(León Felipe)

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Madrid por el derecho a decidir


….. luego vinieron a por los catalanes, pero como yo no era catalán, no me preocupé

      
          Sobre la historia y las circunstancias que han dado lugar a la situación límite y preocupante en la que nos encontramos ante la determinación del pueblo catalán a decidir sobre su futuro dentro o fuera de España se ha escrito mucho. Como siempre, desde el prisma que se vea, más o menos afortunado. Personalmente suscribo por completo las reflexiones de mi amigo Juan Rivera. El video de Julio Anguita de hace dos años fotografiando lo que luego ha pasado letra por letra es una prueba más de la valía intelectual y moral de Julio como político. En todo caso, creo firmemente que cualquier pueblo tiene el derecho básico de decidir cómo se quiere regir. Otra cosa es lo que se piense luego, pero el derecho a poder decidir, está por encima de cualquier ley establecida y, siempre acaba por superarla, bien de forma pacífica o bien de forma violenta (que, al menos yo, espero que no ocurra).
          La diferencia que marca esta ocasión con otras de rebrote soberanista catalán es que, por primera vez en 35 años, no es abanderada por CiU (ni sus sucesores), sino que ha sido comandada por capas populares (organizadas en torno a la Asamblea Nacional de Catalunya, la Omnium, y, sobre todo ERC, con la implicación de Podem y Catalunya en Comú) que se sienten atropelladas y acosadas por un Rajoy y compañía a quienes les han salido los genes franquistas por las orejas. Y ello ha ocurrido gracias a la actitud chusquera y autoritaria del PP y Ciudadanos, con el apoyo del PSOE (algunos por omisión, otras, como la pepera platónica Susana Díaz, por acción directa)
           Hasta ahora siempre fue negociable la soberanía de Cataluña. El vídeo (que podéis ver pinchando) que vimos a primeros de septiembre en el que la sainetera de mal gusto Alicia Sánchez-Camacho compartía café con Puigdemont en una situación parecida a una comedia de amor demuestra que, mientras se han podido entender entre iguales (iguales de neoliberales, iguales de corruptos, iguales de represores) no ha habido problemas. “Café para todos” decía en el video Sánchez-Camacho. La diferencia es que el pueblo catalán nunca pilló ese café, y, desde hace un tiempo, ha decidido que el café que haya será él quien lo reparta. El hundimiento de CiU, el protagonismo social y político de unas CUP que son un ejemplo de coherencia, solidaridad obrera y movimiento desde la base, y, sobre todo, la movilización masiva y pacífica de la población catalana, es lo que hace distinta esta situación. Esta vez, Cataluña, la del pueblo, va en serio.
Esta nueva situación no puede ser permitida desde el poder, igual que cuando hay huelgas por las reformas laborales, manifestaciones por las leyes mordaza, por los recortes en sanidad y educación, por la restitución de la dignidad y la memoria de las víctimas del terrorismo genocida franquista, etc., etc. ¿Cuántas veces hemos oído los sindicalistas a los empresarios o a las administraciones decirnos que el problema en un convenio laboral no es poder subir un punto más o menos de salario, que lo pueden asumir de sobra, sino que lo importante es demostrar quién manda? Aquí va de lo mismo. Hay que ejemplarizar. Hay que demostrar quién sigue siendo la clase dominante en España: aquella, heredera del franquismo, que siguió en sus mismos puestos en los gobiernos, en la judicatura, en la economía,… Esa clase inculta, ciega, y, por ende, autoritaria y sectaria. Esa clase que cree, por no conocer ni querer conocer otras experiencias, que el español (que no la española) está tocado por la vara de Dios, y que la unidad de España bajo la religión católica y una monarquía franquista es indisoluble. Y que quién piense de otra manera es un traidor y merece el mayor castigo.
            De momento ese castigo es el uso ilegal de las leyes y la implicación absoluta de todos los jueces de su cuerda. En el futuro muy próximo, no descartemos otras acciones aún menos ejemplares.
Podríamos entrar en el concepto de patria de estos personajes: son los que defraudan a la hacienda pública, los que se llevan los millones a paraísos fiscales, los que le dan el dinero público a los bancos a costa de que haya más paro y más pobreza, los que regalaron las empresas públicas para que sus nuevos dueños nos roben a diario a través de las facturas de la luz, del agua, del teléfono, del carburante,… Los que ceden el poder de las decisiones económicas a estamentos gobernados por el dinero, no por representantes de las personas. Los que obligan a nuestra juventud a salir del país (“a conocer mundo”, dicen con chulería, como antes dijeron “que se jodan los parados”) Esos son los que defienden la patria grande y unida. ¡¡Valiente patriotismo!!
          Una vez más, el poder autoritario del Estado, tiene que ejemplarizar. Como ha ejemplarizado con Alfon, a quien no pudieron demostrar que llevara explosivos en una mochila, pero, como era un activista significado, hicieron un montaje digno de Fernández-Díaz para meterlo en la cárcel. Como lo hicieron con Bódalo, quién, a pesar de que en el vídeo de la Guardia Civil lo que se veía era que él separaba a la gente que se estaba peleando, un juez “demócrata” lo mandó a la cárcel. Como ejemplifican cada viernes, concediendo indultos en los Consejos de Ministros a sus condenados por corrupción y negándoselo a Alfon, Bódalo o gente que lucha para acabar con sus choriceos. Se llama imposición, por todas las vías, de la clase dominante, la que se salta todas las leyes, la que las cambia para conceder amnistías fiscales, la que pone y quita jueces según su conveniencia, la que fabrica montajes policiales falsos para acabar con sus adversarios políticos. La que emplea las más sucias cloacas del estado en su favor y en contra del pueblo. La que provoca la situación con Cataluña para tapar todas sus vergüenzas y desviar nuestra atención mientras queman juzgados, fallecen implicados en su corrupción que tenían que testificar o siguen haciendo leyes para beneficiar a sus amiguetes a costa del dinero que debería ir para que nuestro país viva mejor.
         Va siendo hora de que los y las trabajadoras abramos los ojos. No podemos mirar hacia otro lado o apoyar a los mismos que nos están robando a diario de nuestra cartera y que, paralelamente, son los adalides de la legalidad. El zorro que se zampa nuestras gallinas quiere ser quién dice dónde ha de estar Cataluña. Es muy triste comprobar a mucha gente sucumbir a la patética y bochornosa manipulación mediática, unánime y transmisora, letra a letra, del discurso del gobierno. Un gobierno que ha sido condenado por los tribunales europeos por tener leyes injustas, como la hipotecaria, pero que se lo salta a la torera y sigue aplicándola (ver aquí o aquí) Un gobierno que ha sido denunciado por la ONU por el incumplimiento de 26 derechos humanos fundamentales (ver aquí o aquí). Un gobierno que cuando los bancos tienen, por ley y sentencia judicial, que devolver conceptos cobrados de forma ilegal, miran para otro lado, teniendo que reclamarlos los ciudadanos vía judicial uno a uno (el que pueda pagarlo, claro), en vez de que sea el gobierno quien los obligue a cumplir la ley. De la forma en que el gobierno actúa, la ley hay que cumplirla: sí, pero los que él decide. Si tienen que cumplirla sus amiguetes bancos, eléctricas, autopistas, etc., aunque hayan robado a la gente, mira para otro lado. Si un pueblo quiere decidir sobre su soberanía, le aplica la ley interpretada de la forma más severa posible, inventándose actuaciones, con la mayor rapidez posible y saltándose cualquier plazo o garantía.
           ¡Ojalá emplearan la misma cantidad de policía para buscar los sobres del PP! Si hubieran sido tan rápidos en enviarlos a las sedes no se habrían quemado discos duros ni destruido documentación en máquinas ¡Ojalá dedicaran tantos recursos para perseguir el fraude fiscal que denuncia todos los años el sindicato de técnicos de Hacienda! Si así fuera, todos los corruptos estarían tributando en España, su “Eshhhpaaaññia”, esa que llevan en la pulserita, en el cinturón o en el parabrisas del coche, para que tuviera riqueza ¡Ojalá dedicaran tantos recursos a las inspecciones de trabajo! Si fuera así, se acabaría el fraude laboral de las empresas, que se enriquecen obscenamente a costa de explotar a los y las trabajadoras incluso con cientos de muertes anuales en los tajos ¡Ojalá dedicaran lo mismo a perseguir la violencia terrorista machista! El Rajoy “defensor de la legalidad a toda costa” ha incumplido sistemáticamente la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, con el consecuente aumento de muertes de compañeras todos los años ¡Ojalá dedicaran esos recursos a la ayuda a domicilio, a energías renovables, a encontrar yacimientos de empleo para nuestra juventud, a ayudas a parados, a subir las pensiones, a vivienda pública! A tantísimas necesidades que pasa nuestro pueblo y que en nombre de la patria obvian.
             Toca unidad absoluta en la defensa de algo tan básico como es el que un pueblo pueda expresarse y, por supuesto, que pueda decidir dónde quiere estar. Como lo han hecho cientos de pueblos a lo largo de la historia, algunos muy recientes. Siempre con oposición del “centralismo”. ¿Tendremos que vivir en pleno siglo XXI una nueva guerra de Cuba? Y toca unidad absoluta en la defensa de la democracia real, la de los pueblos, la participativa. ¿Qué clase de país somos que tenemos que imponer leyes o manipularlas para obligar a un pueblo a ser parte nuestra?
No es momento de dudas, de actitudes paniaguadas, de soluciones supuestamente imparciales. No tienen futuro. No vale ya aquello de que “con la independencia se está apoyando a la burguesía catalana”. Ya no es así. Y si lo fuera, no somos el resto del país precisamente ningún ejemplo que seguir en la lucha contra la clase dominante. Miremos nuestros gobernantes: Rajoy, Susana, Page, Fernández Vara, Feijoo, Cifuentes, Pedro Antonio Sánchez, …
            Tengo la suerte de tener algunos amigos catalanes. Ninguno de ellos fueron nunca ni son nacionalistas. Pero, lo que me vienen transmitiendo desde la denuncia del Estatut por parte del PP en 2006, es que ya no hay vuelta atrás. Que, decisión tras decisión del gobierno central sobre Cataluña, surgen nuevos independentistas. Y que, ellos mismos, que jamás se plantearon votar sí a la independencia, ahora lo harán. Que saldrán con su papeleta de su casa, que la echarán donde sea, que podrá tener una mayor o menor validez legal, pero que no pararán a millones de personas que harán lo mismo y que están determinadas a seguir luchando por ser libres y poder practicar la democracia de la forma más plena posible. Por supuesto que son conscientes que la independencia y la república no les asegurará per se una sociedad más justa, pero tienen claro que la tendrán más cerca con el compromiso de tanta gente que se está movilizando, no ya en torno a esa independencia, sino a los valores de democracia, de respeto y de oposición frontal a todo tipo de autoritarismo corrupto.
               Es admirable la determinación del pueblo catalán. Pero sobre todo es fantástica la imagen pacífica que están mostrando. Por cierto, que no aparece continuamente en los medios de comunicación. Todos los días hay cientos de miles de personas en las calles de Cataluña, sin haber ni un sólo altercado, a pesar de la masiva presencia policial en determinados sitios, como la sede de la CUP, la cual ni registran pero allí están, en una provocación continua. La gente, sin embargo, se concentra demostrando su apoyo, sin ningún altercado. Contrasta esto con las manifestaciones de la oposición venezolana que exigían un referéndum ilegal, en las que llegaron a matar a varios cientos de personas que defendían la legalidad de su país. Oposición venezolana que es jaleada por miembros del PP y de Ciudadanos para que muestren su desobediencia civil a un gobierno legal y democrático, como certifica una vez tras otra la propia ONU. La misma desobediencia civil que aquí quieren aplastar y que denuncian como terrorismo. Distintas varas de medir, dependiendo si son “de los míos” o no. Por cierto, los “suyos” son los que matan en Venezuela, los que trafican, los que usan dinero negro para pagar a mercenarios. Allí mandan dinero para que la mujer de Leopoldo López pueda pagar a los que violentan las calles. Aquí paralizan las cuentas de Cataluña para que no puedan dedicarlo a que la gente pueda votar. ¿Qué hubieran pasado si en Cataluña hubiera habido el más mínimo altercado? No lo descarten. Personalmente he tenido a chicos con pintas de manifestante a mi lado insultando y tirando objetos a la policía para que esta arremeta contra una protesta hasta entonces pacífica. Esos chicos acabaron yéndose charlando amigablemente con aquellos a quienes insultaron y golpearon a los manifestantes. Esto ocurrirá, como ha ocurrido otras veces, también en Cataluña. La provocación vendrá de la propia policía.
                 No es momento de mirar hacia otro lado, ni de aquello de “no lo apoyamos porque no tiene las garantías necesarias de un referéndum”. Quienes dicen eso demuestran no haberse enterado de qué va esto. O, lo que es peor, de haberse enterado pero no querer asumirlo. ¡Claro que no tiene las garantías que debería tener un referéndum! ¡Pero es que no se ha permitido! Y no lo permiten los mismos que incumplen las leyes, entre ellas la Constitución, que obligan a que todo español tenga vivienda, tenga trabajo, tenga sanidad, tenga educación pública. Los mismos que nos niegan la libertad de expresión. Los mismos que quienes conculcan diariamente todas las leyes necesarias en su provecho y que, ahora, quieren seguir demostrando quién es la clase dominante.
              Podemos seguir dejando que quienes transitaron en el nombre a demócratas, pero siguen siendo franquistas en su actitud, sigan comiendo el terreno a quienes creemos que somos personas libres organizadas en una sociedad libre, con leyes que nos protegen, no que nos atacan. Dejar que nos sigan comiendo el terreno a quienes creemos en el reparto de la riqueza, en la justicia social, en el entendimiento y la colaboración frente a la imposición y la violencia. O podemos decir ¡hasta aquí hemos hecho bastante dejación de nuestro deber! y recuperar los términos y conceptos robados por quienes los usan para pisotearlos: libertad, justicia, democracia, defensa de la mayoría. Estos términos, oídos de la boca de personajes como Rajoy, Sáenz de Santamaría, Albert Rivera, Susana Díaz, Felipe González, Cifuentes, Aguirre, Cospedal, Dustis, etc., son el claro ejemplo de que, como pueblo, hemos hecho muchas mal.
 
Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio,
porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté,
porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a buscar a los judíos, no pronuncié palabra,
porque yo no era judío,
Cuando finalmente vinieron a buscarme a mi,
no había nadie más que pudiera protestar.”

Martin Niemöller (aunque atribuido a Bertold Bretch)

Rafael Juan Ruiz
Colectivo Prometeo y Frente Cívico “Somos Mayoría” 
 

lunes, 25 de septiembre de 2017

Ramón Franquesa charla sobre federalismo en Federal 3R

Nuestros compañeros del Front Civic de Catalunya, Ramón Franquesa y Javier Bernad, charlaron sobre federalismo en una nueva entrega de Federal 3R de Radio Rebelde Repúblicana. Como ya dijimos en publicaciones anteriores este es un espacio que busca trazar la línea que resulta de la suma de los diversos puntos de vista que, entrevista a entrevista, analizan el modelo federal. Su intención es ofrecer una mirada coral del federalismo a través de entrevistas y conversaciones en las que se abordará nuestro modelo de convivencia desde ámbitos como la cultura, la política, la economía, el feminismo o el sindicalismo.
Os dejamos el vídeo de la entrevista que también está disponible en el canal de Youtube de Radio Rebelde Repúblicana.

martes, 19 de septiembre de 2017

¡Fuera máscaras!, el conservadurismo hispano muestra su verdadero rostro


La gestión que la Derecha Neofranquista, representada por Mariano y su cuñado Albert, está haciendo que la convocatoria del referéndum catalán sea paquidérmica. Como no logremos inmovilizarlos se van a llevar por delante, además de  las cacharrerías de Barcelona, las libertades de todo el Estado.
Llama la atención que quienes hacen «santo y seña» de la Tauromaquia no agarren por los cuernos el problema catalán. Nos hubiesen ahorrado infinitos quebraderos de cabeza solo con haber tenido la valentía de convocar desde el Estado y con todas las garantías una consulta similar a las ya realizadas en Canadá o Escocia, permitiendo así conocer la voluntad real de Cataluña.
Pero ha primado el enrroque en el Universo mental del Conservadurismo. Su horizonte ideológico no les permite ver más allá de la pulserita rojigualda, procesiones con mantilla y guardia civil flanqueado el paso, colegios religiosos subvencionados, privatizaciones a mansalva y corrupción, toneladas de corrupción hasta transferir la riqueza pública a sus particulares bolsillos, pozos sin fondo.
Si el empeño y ardor guerrero puesto en preservar sus intereses de clase lo dedicasen a la lucha contra el paro, combatir el fraude, la defensa de los derechos laborales y sociales….ahora no tendríamos la marea humana que quiere abandonar el Estado al grito de «el último que apague la luz» sino que repartiríamos números para ordenar la cola de quienes aspiran a entrar.
Tiene toda la pinta que el próximo 1-O el gallego sube/baja no podrá ejecutar en la plaza su acreditada suerte de D.Tancredo. Por muchas rogativas y encomendaciones al brazo incorrupto de Santa Teresa esta vez parece que no va a funcionarle el «ya escampará».
Las provocaciones mezcladas con las torpezas que han hecho visible la pata del lobo porque llevan años sin molestarse en disfrazarse de corderos, han conseguido el efecto rebote de convertir un planteamiento político tradicionalmente marginal en otro que aspira a la hegemonía mediante la creación de independentistas por reacción al alimentar el victimismo de quienes siempre fueron los «socios preferentes» de Convergencia y Unió (tanto con el lobbista González como con el “vigoréxico Aznar”, el presidente de gobierno que llegó a hablar catalán en la intimidad. Desconocemos si su dominio de la lengua logró arrancar al «honorable Pujol» un «molt be» en alguna de la cita a ciegas).La intolerancia ha dado una coartada de oro a quienes hasta ayer fueron sus Iguales con barretina en Corrupción, Represión y Recortes.
El ninguneo y desprecio al grito de «volem votar» se paga. De momento ha hecho aumentar exponencialmente el número de quienes practican la desconexión mental de España. La situación se torna peligrosísima para los adalides no del Fuero sino del huevo, a la par que deja sin voz a quienes en un proceso normal serían mayoría natural: los partidarios del Sí (a votar)/No (a la Independencia).
La Ataraxia en su fase de ausencia de temor es el primer paso. Como el «proces»  le quite a Puigdemont el miedo a la inmolación, la siguiente zancada lo llevará a querer conseguir la palma del martirio. Vuelve a resonar en nuestra Historia el «¡Qué error, qué inmenso error!».
El «ansia viva» de los neofranquistas por avasallar les hace entrar al trapo que más conviene a sus antaño muletas, hoy oponentes: transformarlos en perseguidos. Han arrojado al cubo de la basura la única solución lógica del Referéndum con todas las garantías legales en el que primaría «una persona, un voto» y no se  distorsionase la voluntad popular como cuando se sobrerrepresenta en las autonómicas a las provincias de Girona o Lleida frente a Barcelona.
¿Por qué se ha reaccionado con tanta desmesura? Fácil: el modelo de la República Federal no tiene encaje en el Felipismo Borbónico. Y si esta República lleva asociada la «cuestión social» tampoco tiene el apoyo de la Burguesía catalana hoy filo-independentista.
Y mientras la pista del circo sigue a pleno rendimiento. No faltan payasos, sobran espontáneos ejecutando chistes sin gracia. “Eugenio Rivera”-de naranja en lugar de negro- se ha sacado de la manga un patético «¿Saben aquel que diu?» para asustar con un “Cataluña puede terminar como Yugoslavia” (claro o como Ucrania, Irak, Siria, Libia….si se le cruzan los cables al Imperio).
La hasta ayer indignada Arrimadas a la que una descerebrada  vejó en Facebook deseándole una violación en grupo, se muestra  pasiva ante las amenazas de muerte a la diputada de la CUP, Gabriel.
O ese juez de ultraderecha, digno hijo de almirante franquista que lo mismo vomita artículos sobre la Memoria Histórica reivindicando la impunidad de esa dictadura tan plácida para su entorno, se tapa la nariz mientras define peyorativamente el pelaje de los ayuntamientos del cambio o se carga la libertad de expresión y pensamiento escudados en la demencial figura de «apología del Referéndum». Lo triste es que el delirio lo secunda esa Fiscalía que actúa contra los Ayuntamientos catalanes.
Los denostados españolitos de a pie no podemos aceptar la degradación de Libertades que nos quieren vender como normalidad sin combatir. Porque no puede calificarse una situación política de normal cuando no lo es. A quien esté dispuesto a aceptar pulpo como animal de compañía sin atragantarse sería mejor regalarle un poema de Blas de Otero. Ya lo utilizamos el año pasado. Mala señal es volverlo a refrescar  porque indica que el problema sigue. Ya sabéis lo  que dice:
Bien lo sabréis. Vendrán
por ti, por ti, por mí, por todos
Y también
Por tí
(Aquí no se salva ni dios, lo asesinaron)
  Coordinador FCSM

martes, 12 de septiembre de 2017

Entrevista sobre federalismo a Felipe López Aranguren

Federal 3R de Radio Rebelde Repúblicana busca trazar la línea que resulta de la suma de los diversos puntos de vista que, entrevista a entrevista, analizan el modelo federal. Su intención es ofrecer una mirada coral del federalismo a través de entrevistas y conversaciones en las que se abordará nuestro modelo de convivencia desde ámbitos como la cultura, la política, la economía, el feminismo o el sindicalismo.
Con esta intención nuestro compañero del Frente Cívico de Cataluña, Javier Bernad, conversó con Felipe López Aranguren, sociólogo, poeta y concejal.
Os dejamos el vídeo de la entrevista que también está disponible en el canal de Youtube de Radio Rebelde Repúblicana.



lunes, 11 de septiembre de 2017

A propósito de Cataluña: Razonemos (y III)


España complejo político-nacional, que no ha encontrado todavía la fórmula de equilibrio y de una organización estabilizad. (Pere Bosch i Gimpera, 1891-1974).
España libra siempre contra su pasado una batalla íntima, ansiosa, con crisis violentas. (Pierre Vilar, 1906-2003)
He querido encabezar la tercera entrega de la serie con las reflexiones de un profesor y político catalán exiliado a Méjico a causa del franquismo, y la de un historiador e hispanista francés que tanto y tan bien conocía nuestra Historia. ¿El motivo?, inducir a la consideración de que un problema objetivo y multisecular, el encaje de los territorios del Estado Español, solamente se puede abordar con paciencia, diálogo y voluntad de entender al otro. Y si ello no es posible tras un proceso de participación múltiple de interlocutores e intereses con reglas de juego claras, se impone el ejercicio del Derecho de Autodeterminación. Creo que en el caso de la relación España-Cataluña ese proceso con variedad de interlocutores e intereses y reglas de juego claras, no ha tenido lugar.
También me ha movido una consideración sobre los sentimientos, las identidades colectivas y las ideas-mitos que, exacerbadas o no, manipuladas o no, pretenden constituirse o pretenden que se constituyan en el cemento casi único de cohesión en una sociedad dada. Decía Levy Strauss que el mito se organiza de tal manera que se constituye por sí mismo como contexto. Y cuando eso ocurre o hacen que ocurra, España y Cataluña se convierten en referencias sentimentales y abstractas despojadas de toda vinculación con élites, grupos, colectivos e intereses de clase ¿Quién o quiénes hablan de España y Cataluña en cada momento histórico? ¿Quién o quiénes dicen representar los intereses globales de ambas entidades? No se trata solamente de elucidar la representación jurídico-institucional formal sino la realidad material que la sostiene.
Mariano Rajoy, Carles Puigdemont y lo que ambos políticamente representan son ya totalmente esclavos de sus palabras y de la cadena de procesos que, pacientemente en un caso, alocadamente en el otro, han puesto en marcha. Ambos, por otra parte, están haciendo posible que los corruptos de cada una de sus huestes respiren tranquilos, que algunos tribunales, liberados de la presión mediática y ciudadana, puedan emitir sentencias que en otros momentos serían escandalosas, que los profundos y lacerantes problemas sociales que afectan tanto a Cataluña como a España se eclipsan ante el vórtice de crispaciones y visiones unidimensionales. Pareciera como si éste fuera, objetivamente, el problema que afecta a la mayoría social de aquí y de allá. Los medios de comunicación afectos a cada parte, se abren a insultos, descalificaciones y generalizaciones sobre los lugares comunes más manidos. La red comienza a ser un vomitorio de histerias con ribetes fascistoides y guerracivilistas. Para unos Cataluña debe ser bombardeada y arrasada, y para otros España nos roba y expolia desde hace siglos. Cerrazón agresiva y victimismo ofuscante. Los dicterios y las soflamas han velado casi totalmente la noticia de los 60.600 millones de euros que la banca ha succionado del dinero público. Ahí sí que hay materia para hablar de robo como en la Gürtel, la Púnica, el 3% de comisiones o la fortuna del ex -molt honorable.
Es verdad que todavía hay una parte muy importante de la población que en torno al conflicto no sabe, no quiere y en otros casos no puede, por sentirse en minoría en su hábitat profesional (riesgo de despido) o de relaciones sociales. Faltan pocos días y cada uno de los contendientes intentará, a través de discursos, tópicos patrióticos y radicalidad, que esos días vayan engrosando la carne de cañón para el día 1 de octubre. Y siguientes días, porque el conflicto, larvado o explícito seguirá socavando las esperanzas de un marco de entendimiento generalizado para todo el Estado. ¿Qué realidad económico – social y política vela el enfrentamiento?
En junio de 1977 las candidaturas de las fuerzas políticas reputadas de izquierda (PSOE, PSUC y ERC) obtuvieron 24 de los 47 diputados que Cataluña aportaba a las flamantes Cortes Generales. El Gobierno comenzó a prever un triunfo de la izquierda en unas posibles y futuras elecciones en un marco estrictamente catalán. El regreso de Tarradellas (ex – President de la Generalitat en el exilio), auspiciado por el propio Adolfo Suárez, fue la preparación de la respuesta a la tan temida posibilidad electoral.
Tras la Presidencia de Tarradellas en el gobierno preáutonómico catalán (1977- 1980), ha habido en Cataluña 11 elecciones al Parlament. En ocho de las mismas CiU ha sido el partido más votado, alcanzando la mayoría absoluta en tres ocasiones. El resultado final ha sido que Jordi Pujol ha sido investido Presidente en seis ocasiones (24 años de mandato). El PSC ha sido el partido más votado en 1999 pero la Presidencia la alcanzó Pujol. En 2003 volvió a ganar y fue electo President Pascual Maragall. En 2006 ganó CiU pero fue electo José Montilla con el apoyo del tripartito (PSC, ICV y ERC). En 2015 ganó las elecciones Junts pel Sí, siendo electo President Artur Mas que fue sustituido por Carles Puigdemont.
Durante más de veinte años Jordi Pujol ha sido Cataluña. Debelador electoral de la izquierda, su hegemonía política, ideológico-cultural y social fue absoluta. El llamado cinturón rojo de Barcelona volcó su voto a CiU. En esos años los Gobiernos de España no tuvieron ni quisieron otro aliado ni otro apoyo que Pujol. Gracias al apoyo de Convergencia Felipe González fue electo Presidente en 1993; lo mismo que Aznar en 1996. Los acuerdos en política económica y social o en política exterior con los gobiernos de Madrid formaban parte de la cotidianeidad parlamentaria. Y en Cataluña, la izquierda disminuida y en permanente rebaja ideológica, creyó que siguiendo la estela del catalanismo político e ideológico y a costa de renuncias en lo social podría alcanzar un puesto al sol. De aquella relación de aliado e interlocutor privilegiado en Cataluña, Pujol no solamente sacó beneficios para su Administración sino también beneficios de índole personal en lo tocante a tratos de favor de la Justicia en el caso Banca Catalana y otros, según denunció en su día el Fiscal Jefe Anticorrupción Carlos Fernández Villarejo.
¿Cuál era el proyecto político de Jordi Pujol? Con los límites que marca el espacio del que dispongo puedo señalar tres fundamentales:
  • Cataluña como realidad nacional derivada de dos realidades: la Cataluña medieval que configuró la lengua, el territorio, la cultura, el derecho, la vivencia colectiva de la identidad.
  • La revolución económica y social iniciada en el siglo XVIII (maquinismo, burguesía, comercio, etc.)
  • La existencia en España de entidades históricas y territoriales (no sólo Cataluña) con una personalidad propia que no pueden quedar encajadas en un solo y único modelo de autonomía.
En ninguna de las muchas veces que he oído y leído a Pujol, tanto en conferencias como en sus intervenciones ante el Senado o ante la Conferencia de Presidentes Autonómicos, ha mostrado la idea de una Cataluña fuera del marco global de España. ¿Por qué el cambio de contenidos y de formas tanto en Artur Mas como en Puigdemont?
Antes de abordar la respuesta, siquiera en los límites de espacio que debo moverme, es conveniente reflexionar sobre los encajes posibles de la propuesta de Pujol que he deducido de sus intervenciones, comentarios de su entorno y la lógica de su concepción territorial, histórica y cultural:
  • Una confederación entre cuatro entes territoriales y políticos: Cataluña, Euskadi, Galicia y España (o sea el resto). Madrid debería encargarse de homogeneizar su ámbito territorial específico a efectos del diálogo permanente con los otros tres. En todo caso la centralidad confederal no abarcaría políticas económicas, fiscales, sociales y culturales. Esas serían competencia exclusiva de los confederados.
  • En caso contrario, la conversión de Cataluña en Estado Libre Asociado directamente con el Estado Español.
Esa visión confederal de por sí ya difícil de ser aceptada, se hace casi imposible de encajar con el modelo actual de autonomías que se ha ido desarrollando a través de un proceso de improvisaciones, remiendos, chapuzas y eventos históricos imprevistos.
Estaba claro en 1977 que las nacionalidades (Cataluña, Euskadi y Galicia) aspiraban, cuando menos al estatus que tenían en la II República. Era justo e inevitable. El miedo y desconfianza que ello producía en el Gobierno y en los poderes económicos combinado con ribetes de políticas de campanario produjo el café para todos que también se reclamaba de la República porque cuando se produjo la sedición militar de Franco ya había en las Cortes varios proyectos de estatutos regionales esperando su discusión y aprobación.
El caso es que la socialización del famoso café hizo necesaria la concepción de dos tipos de autonomía, la del 151 de la Constitución para las nacionalidades y la del artículo 143 para las regiones. A partir de ahí todo fue un tira y afloja para cubrir huecos, atender protestas y conseguir estabilidad gubernamental. Retroceso como la LOAPA, concesiones como la LOTRACA (Canarias) y la LOTRAVA (País Valenciano), pactos específicos con Cataluña y Euskadi, etc., han ido configurando un modelo que puede ser cualquier cosa menos un incipiente modelo federal. Y a todo se le sumó un hecho histórico no previsto en el guion, la gesta del pueblo andaluz el 28 de Febrero de 1980. Ya había un cuarto interlocutor que no había sido invitado previamente; se sentó en la mesa directamente. Esta última realidad rompía el primer marco de Pujol. ¿Es o no es una tarea difícil, necesitada de comprensión, diálogo, reconsideraciones, sacrificios, generosidad y sobre todo, de proyecto de futuro más allá del horizonte electoral próximo? ¿Y si no es posible construir desde la pluralidad de interlocutores (trabajadores, ciudadanos y representantes políticos de las entidades territoriales), por qué negar el ejercicio del Derecho de Autodeterminación?
Durante años se ha ido conviviendo a trancas y barrancas porque los Gobiernos de turno han ido a base de prebendas, excepciones, tácticas dilatorias y respiros transitorios (el Tripartito catalán), dilatando la necesidad de mirar más allá de los plazos electorales más inmediatos.
La crisis del 2008 no solamente supuso la evidencia de que el marco de la UE era un dogal sino que la deuda (pública y privada), el paro, la precariedad, el cierre de empresas, la pobreza, la exclusión social eran evidencias insoslayables. En Cataluña, exactamente igual que en España, los recortes acabaron con la ficción del mejor de los mundos posibles. En paralelo a la degradación de las condiciones de vida fue intensificando el conocimiento de una corrupción ya antigua, pero ahora más evidente. El escándalo era el pan nuestro de cada día.
Un Gobierno español desacreditado, una izquierda catalana que no supo hacer ver, a través del tripartito, que era diferente en políticas económicas y sociales y que además había hecho del catalanismo su referencia fundamental. Unos sindicatos que tanto en España como en Cataluña languidecían en un silencio de mortuorio y seguían siendo presos de Maastricht y demás tratados de la UE. Y a ello se sumaba una Cataluña que era la contrafigura cultural de lo que fue en los años setenta del pasado siglo. La reacción como casi siempre es sublimar la realidad y convertirla en mito: Cataluña y España son como la Roma de Craso en Julio César de Shakespeare: eterna en la mente de los dioses.
Rajoy instalado en la corrupción y acosado políticamente por ella, consciente de que no hay primavera del empleo, ni tampoco un horizonte medianamente realizable para la juventud ha encontrado las viejas fórmulas de Franco, los enemigos internos y externos. En este caso de la Democracia, la Constitución y las Libertades. Quién lo diría a la luz de la ejecutoria de sus gobiernos: Ley Mordaza, rodillo de la mayoría parlamentaria, etc. Artur Mas y Puigdemont le han venido como anillo al dedo.
Cuando una mayoría social que sufre injusticias y precariedades y además se siente engañada, defraudada y sin referencias sindicales o políticas convincentes, tiende a concretar un enemigo como fuente de todos sus males y olvida quién o quiénes han gobernado o gobiernan en Cataluña con idénticas políticas económicas y sociales. Busca un culpable a quien transferir su decepción. Por otra parte el discurso victimista de unos dirigentes y el silencio y la falta de coraje de otros ha caído sobre las mentes como la lluvia que empapa. Y si a ello se le engarza la evidencia de una identidad específica avalada por la Historia y mantenida electoralmente durante décadas el resultado está a la vista. Tampoco se puede obviar –sería injusto- el poso secular de una cultura que tiene sus raíces en la Renaixença, el progreso económico y la modernización capitalista. Y todo ello en contraste con una España de oligarquías y caciquismo con la que, por cierto, se pactaba o se acudía a ella para sofocar las protestas obreras del siglo XIX. Y cuanto más se siente o le hagan sentir objeto de agravio comparativo o injusticia, más se radicaliza. En estos casos, aquí y allí, la bandera se hace mito, refugio, símbolo de esperanza. Y para redondear el cuadro el PP con su torpeza y su visión mesetaria, hizo imposible la aplicación de un Estatuto ya aprobado por el pueblo catalán. Ha tenido la rara virtud de crispar a la varias Cataluñas.
CiU, castigada y desprestigiada, desaparecida como siglas y alianza política tras la ruptura de Unió Democrática, fue sustituida por una nueva marca de Convergencia que ha heredado los escándalos de la corrupción y la espada de Damocles de los tribunales, se envuelve en la enseña patria como Pujol en su tiempo o Rajoy en el presente. Superada por ERC no tiene más remedio que huir hacia adelante en pos de su quimera; a saber, plantear batalla en estas circunstancias. ERC retoma sus días de gloria y ve posible con notoria ofuscación, una República catalana y de ¡izquierdas! con semejante compañía y con todas las incógnitas sin despejar.
La CUP, conformada por militantes esforzados, honestos, cargada de radicalidad jacobina (para mí no es nada peyorativo), está presa de solipsismo, es decir no ve o no quiere ver nada fuera de sí misma: el contexto, los compañeros de viaje y el marco político. Puede que crea que la Cataluña de los trabajadores, parados, jóvenes sin esperanza, amas de casa angustiadas por el fin de mes o mujeres doblemente explotadas se va a levantar y organizar como la Comuna de París de 1871. El problema reside en que hay que programar el día después. Las revoluciones se consolidan o son flor de un día a partir de la fecha oficial de comienzo. El deprimente espectáculo del Parlament es todo un augurio. ¿Qué quedará después del 1 de octubre y siguientes? ¿Continuará inquebrantable la alianza de Junts pel Sí? Deberían recordar a Françesc Cambó y las diferencias de intereses de clase existentes en su seno. ¿Ven imposible un Thermidor?
Viene a mi memoria el Congreso de la Internacional Socialista de 1912 en Basilea. Allí se acordó solemnemente que, ante el clima bélico que ya presagiaba la I Guerra Mundial, las federaciones socialistas harían un llamamiento contra la guerra y se comprometían a votar contra ella en sus parlamentos nacionales. Apenas dos años después, diputados socialistas franceses y alemanes votaron en sus respectivos parlamentos los créditos de guerra.
Creo que es a partir del día 1 de octubre (porque ahora nadie escucha) cuando la propuesta federal que la izquierda siempre ha defendido (y elaborado en el caso de IU) debe ser explicada en una y otra parte del conflicto para que desde la centralidad del mundo del trabajo manual, profesional e intelectual, podamos hablar de la Federación Española, Hispánica o Ibérica (Portugal incluido). Una Federación Plurinacional y Solidaria entre todos los pueblos que componen lo que llamamos Estado Español.

jueves, 7 de septiembre de 2017

A propósito de Cataluña: Razonemos (II)

Uno de los argumentos más recurrentes usados por los portavoces del discurso oficial en ¿debates?, artículos de fondo y tertulias, es que el llamado Derecho de Libredeterminación o Autodeterminación, es algo ajeno a la Constitución española y en consecuencia no ha lugar que se tenga en cuenta ¿Es así realmente? Vayamos a los textos legales y políticos.
El artículo 10 del texto constitucional dice en su punto nº 2:
Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre la misma naturaleza ratificados por España.
Es decir el Reino de España hace suyos los contenidos de leyes y acuerdos internacionales que sobre la materia de DDHH y libertades ha firmado. Así lo dice el artículo 96 en su punto nº 1:
Los tratados internacionales válidamente celebrados, una vez publicados oficialmente en España, formarán parte del ordenamiento interno. Sus disposiciones sólo podrán ser derogadas, modificadas o suspendidas en la forma prevista en los propios tratados o de acuerdo con las normas generales del Derecho Internacional.
Es sabido que tanto la carta Fundacional de la ONU de 1945 o la solemne Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 de la misma organización, son documentos que el Reino de España está obligado a aplicar y desarrollar. Pero hay otros tratados, menos conocidos del gran público que son vinculantes y de obligado cumplimiento por los Gobiernos de España.
El 16 de Diciembre de 1966 la Asamblea General de la ONU acordó someter a refrendo de los países miembros los llamados Pactos de los Derechos Civiles y Políticos. El Reino de España se adhirió a ellos en 1977 y con la firma del Rey Juan Carlos se publicaron en el BOE del 30 de Abril de 1977. Dicho tratado entraba en las obligaciones contractuales que señalaba el artículo 96 de la Constitución reseñado anteriormente.
El Artículo del citado Pacto dice en su artículo 1, punto nº 3 lo que sigue:
Los Estados Partes en el presente Pacto, incluso (el subrayado es mío) los que tienen la responsabilidad de administrar territorios no autónomos y territorios de fideicomiso, promoverán el derecho de libre determinación, y respetarán este derecho de conformidad con las disposiciones de la carta de las Naciones Unidas.
A partir de este texto el Derecho Internacionalista ha distinguido entre libredeterminación externa, es decir la que hace referencia a la eliminación de situaciones coloniales y la interna que se dirige a todos los pueblos constituidos en Estado. En este último sentido el profesor español Juan Antonio Carrillo Salcedo que fue Presidente del Tribunal Internacional de Justicia, mantenía que el citado artículo otorgaba este derecho a pueblos que se encuentran en estados soberanos e independientes.
Hasta aquí todo parece claro y sin problema alguno. Sin embargo las posiciones sobre el derecho de autodeterminación se han enconado en un debate de interpretaciones legales farragoso y, en ocasiones tenso. Veamos algunas argumentaciones.
Los partidarios de no reconocer para España el citado derecho, alegan que la Asamblea General de la ONU en la Resolución 1514 y en la 2625 reconocían el derecho pero señalando que quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad de un país es incompatible con los propósitos y principios de la carta Fundacional de las Naciones Unidas. El propio profesor Carrillo citado anteriormente decía que Un Estado independiente y soberano que posea un gobierno representativo de la totalidad de su pueblo queda así salvaguardado de toda reclamación de libredeterminación. Y así bastantes documentos, declaraciones y estudios jurídicos.
Frente a ello, los también numerosos partidarios del Derecho de Autodeterminación para ejercerlo por una comunidad con entidad específica y propia en cualquier territorio de un Estado, argumentan que los Pactos de 1966 son de superior entidad jurídica que las declaraciones y las resoluciones de la Asamblea General al ser tratados de obligado cumplimiento. Las resoluciones de la Asamblea General no lo son. Recuerdan que si éstas tuvieran carácter vinculante ya se hubiese levantado el bloqueo de EEUU a Cuba tras las 25 resoluciones del citado órgano en contra del mismo. Igualmente recuerdan los ejemplos de Canadá (en Quebec), Reino Unido (en Escocia) o Serbia – Montenegro (en Montenegro); Estados en los que se ha aplicado el derecho de libredeterminación interna. También se olvida que ejercer el derecho es consultar a una población si quiere o no continuar con el estatus actual. No implica necesariamente la secesión sino que puede significar la permanencia en la situación presente. Desde hace años mantengo que si muchos de los gobiernos españoles de hace una década o más, hubiesen tenido la inteligencia necesaria, hoy no habría problema. Hubiese bastado una consulta sin carácter vinculante. Una consulta precedida de un debate sereno, concreto y sin los ululantes comentarios y barbaridades verbales a las que se han entregado políticos, medios de comunicación y usuarios de red de una y otra parte. No es malo, sino todo lo contrario, saber de primera mano lo que opinan la ciudadanía o los pueblos. Ya es tarde.
Y es que el problema, a pesar de la claridad de los textos y los ejemplos es eminentemente político. Y en el caso catalán lo demuestra la siguiente cronología, recogida de varias fuentes, con la que pongo fin a esta entrega.
  • Noviembre de 2003. El candidato a la Presidencia del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, en un acto masivo celebrado en la Palau Sant Jordi de Barcelona promete solemnemente que si él llega a gobernar asumirá y defenderá el Estatut que apruebe el Parlament de Catalunya.
  • Noviembre del 2003. Tras elecciones autonómicas se forma un gobierno tripartito de izquierdas (PSC, ERC y ICV-EuiA)
  • Septiembre de 2005. El Parlament de Catalunya aprueba el proyecto de un nuevo Estatut con los votos de toda la Cámara a excepción del PP.
  • Noviembre de 2005. El Congreso de los Diputados con el voto negativo del PP y el afirmativo del resto de grupos toma en consideración para ser debatido el proyecto de Estatut. El PP presenta un recurso ante el Tribunal Constitucional alegando que el texto se debía haber tramitado como reforma constitucional y no como reforma estatutaria. El TC desestimó el recurso.
  • Enero del 2006. El Presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero se reúne con Artur Mas y llegan al acuerdo de que la palabra nación desaparezca del artículo 1 y pase a figurar en el Preámbulo además de pactar la creación de una Agencia Tributaria catalana y la cesión del 50% de los impuestos.
  • Enero del 2006. El Presidente del PP Mariano Rajoy pone en marcha una recogida de firmas para pedir que se celebre un referéndum en España sobre el Estatut.
  • Marzo del 2006. La Comisión Constitucional del Congreso introduce unas reformas en el Estatut eliminando artículos sobre aeropuertos, puertos, selecciones deportivas y Cataluña como circunscripción electoral independiente en las elecciones al Parlamento Europeo. Votan en contra el PP y ERC, ésta última porque el proyecto de Estatut se había cambiado y no era el mismo que aprobó el Parlament de Catalunya.
  • Marzo del 2006. El Pleno del Congreso aprueba la reforma del Estatut con los 189 votos de PSOE, CiU, PNV, IU-IC, CC-NC y BNG y los 154 en contra de PP, ERC, y EA. Se abstuvieron CHA y Nafarroa- Bai.
  • Abril del 2006. El PP propone en el Congreso que se convoque un referéndum en toda España sobre el texto del Estatut. La Cámara lo rechazó.
  • Mayo del 2006. La Ejecutiva de ERC decide pedir el NO para el referéndum sobre el Estatut en Cataluña.
  • Mayo del 2006. Tras la aprobación por el Senado (que no introdujo ningún cambio) el Estatut se aprueba por las Cortes Generales. Votaron SÍ PSOE,CiU,PSC,ICV,PNV,IU, y BNG. Votó NO el PP y se abstuvieron ERC, PAR, y EA.
  • Junio del 2006. El pueblo catalán aprueba el Estatut con los resultados que ya expuse en la primera entrega de esta serie.
  • Julio de 2006. El PP acude al Tribunal Constitucional.
  • Agosto de 2006. El Estatut entra en vigor.
  • Septiembre de 2006. El TC admite el recurso del PP.
  • Julio de 2007. La abogacía del Estado plantea ante el TC que 30 de los artículos del Estatut impugnados por el PP son exactamente iguales que los del Estatuto de Andalucía y en otros casos semejante a los del de las Islas Baleares. En ambos casos el PP los aprobó.
  • Junio de 2010. El TC avala la mayor parte del Estatut.
  • Julio de 2010. Se produce la sentencia final del TC en la que aparece el párrafo que reproduje en la primera entrega de la serie.
Esta cronología ayuda a entender determinadas posiciones y actitudes del presente, a la par que señala la existencia de contradicciones y desacuerdos en el seno de las dos radicalidades que caminan inevitablemente a la confrontación.
(Continuará)
Nota del autor.- Cuando se ha terminado el artículo los informativos nos traen la noticia de que altos cargos del PSOE andaluz han reclamado para Andalucía el reconocimiento como nación. El 1 de octubre, se quiera o no, marcará un antes y un después en nuestro transcurrir histórico como sociedad..

miércoles, 6 de septiembre de 2017

A propósito de Cataluña: Razonemos (I)


[Tal como anunciábamos el pasado sábado, nuestro querido amigo y compañero Julio Anguita iba a dedicar una amplia reflexión al tema de Cataluña. Este artículo inaugura la serie]
Estupefacción, malestar, cuando no asco, son las impresiones que a muchos ciudadanos nos producen los mensajes de la web, los comentarios de muchos tertulianos y las declaraciones de cargos políticos sobre la convocatoria, políticamente impecable pero legalmente bastante chapucera, del referéndum en Cataluña el próximo día 1 de octubre. Voy a obviar, por ahora, los insultos, las descalificaciones y las zafiedades propias del matonismo y la ignorancia ultras, para centrarme en el desarrollo de una lógica: la del texto fundamental de nuestro ordenamiento jurídico-político, en atención a aquellas personas que discrepando de esa convocatoria no se dejan llevar por lo peor de sí mismas.
Se suele argumentar que el texto constitucional de 1978 no puede ser incumplido ni vulnerado por la actuación unilateral del Parlament y del Gobierno de la Generalitat. Lo cierto es que, a estas alturas, lo de incumplir la Constitución resulta ya una práctica cotidiana cuando ésta es incumplida y obviada en el momento en que sus contenidos de política social o económica no sólo no se aplican, sino que se gobierna contra ellos, especialmente en lo referente a los Títulos Preliminar y VII. No olvidemos tampoco aquella malhadada reforma constitucional del artículo 135 por la que los Derechos Sociales de la ciudadanía quedaban relegados en función de priorizar el pago de una deuda de dudosa legitimidad. Todo un ataque frontal a los Derechos Fundamentales recogidos en la Constitución.
Recordemos además las reiteradas llamadas de atención y condenas que la ONU o el Tribunal Superior de Justicia Europeo, le hacen al Reino de España sobre incumplimientos de DDHH y otros contenidos constitucionales. Puede decirse en puridad que el referéndum de Cataluña es un hecho que jalona el proceso de degradación de nuestro llamado Estado de Derecho. El andamiaje sobre el que se construyó la Transición hace tiempo que fue superado por la realidad económica, social, política, institucional y cultural. El pacto constitucional de 1978 se hizo sobre los malabarismos conceptuales y políticos que aquella difícil situación demandaba. Por eso hoy, los problemas no resueltos vienen a cobrar las facturas pendientes cuyo pago, por las razones aducidas, no se hizo en tiempo y hora. Pero, vayamos al grano.
El artículo 2 de la Constitución dice literalmente:
La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible todos los españoles y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre ellas.
Del texto se deducen dos afirmaciones claras y una consecuencia lógica. La primera afirmación es la de la Nación española patria común e indivisible. La segunda es la de que existen dos conjuntos territoriales diferenciados:nacionalidades y regiones. La consecuencia es obvia, alguna diferencia deberá haber entre ellos al tener denominaciones distintas. ¿Responden a contenidos distintos las palabras, nación y nacionalidad? Aquí subyace una parte del conflicto que hoy comentamos. Veamos algunas opiniones sobre esta cuestión.
Los siete diputados que formaron la ponencia constitucional (por eso fueron llamados padres de la Constitución) opinaban lo siguiente:
Para Manuel Fraga (AP) catedrático de Derecho Constitucional, nación y nacionalidad son términos con igual significado. Por esa razón se opuso a incorporar la palabra nacionalidad al texto de la ponencia. Igualmente opinaban así Gregorio Peces Barba (PSOE), catedrático de Filosofía del Derecho, Jordi Solé Tura (PCE-PSUC), catedrático de Derecho Constitucional y Miquel Roca i Junyent (CiU), profesor de Derecho Constitucional. Es más Peces Barba llegó a plantear que España era una nación de naciones. Por su parte Roca afirmó que la nacionalidad era una nación carente de Estado. Los tres restantes ponentes y juristas de profesión, que militaban en la UCD, José Pedro Pérez LLorca, Miguel Herrero y Rodriguez de Miñón y Gabriel Cisneros, no veían conveniente la introducción del vocablo nacionalidad por las consecuencias que podía acarrear en un futuro. El caso es que esta cuestión produjo debates intensos en el seno de la Comisión redactora, en el mundo político y en el del Derecho. Finalmente se llegó al pacto y ambas palabras fueron introducidas en el texto constitucional. ¿Por qué?
Si alguna definición se podía hacer de la España de entonces era la de una no -dictadura formal. Suárez era un Presidente cuestionado por sus antiguos correligionarios del régimen franquista que seguían controlando muchas instituciones y bastantes resortes del Estado. La presión de los militares (sobredimensionada interesadamente por tirios y troyanos) era una nostalgia del pasado sin proyecto de futuro, pero constituía una fuerte presión psicológica. Sin embargo, la presión de los poderes fácticos de la economía que necesitaba el pedigrí constitucional para poder acceder al Mercado Común era la definitiva.
Y todo ello en el marco de una grave crisis económica, un altísimo índice de paro y graves problemas sociales de toda índole. Por esa razón se impuso que la palabra nacionalidad se plasmase en el texto constitucional. Los hijos del franquismo, en aras de lo que llamaron intereses generales, tuvieron que aceptar un término que, junto el Derecho de Autodeterminación, era una de las señas de identidad de la izquierda combativa y clandestina (especialmente el PCE) y los también perseguidos nacionalistas del PNV, CiU y otros. Ni que decir tiene que todo el mundo era consciente de que hablar de nacionalidades era referirse a Cataluña. País Vasco y Galicia.
Sobre esta cuestión el Tribunal Constitucional, tras el recurso de inconstitucionalidad interpuesto por PP, declaró inconstitucionales varios artículos del Estatut (que ya había sido aprobado en referéndum por el 73´9% de los votantes, el 48´5% del censo), sentenció el 9 de julio del 2010:
  • La Constitución no conoce otra (nación) que la nación española.
  • Puede hablarse de naciones como una realidad cultural, histórica, lingüística, social y hasta religiosa.
  • La nación que aquí importa es única y exclusivamente la nación en sentido jurídico-constitucional.
De lo expuesto hasta aquí pueden sacarse algunas conclusiones:
  • El debate sobre nación y nacionalidad es bastante serio y no el capricho de algunos exaltados. Los testimonios que anteriormente he expuesto y que son una brevísima muestra de los que existen, así lo confirman.
  • Tras las palabras del Tribunal Constitucional sobre las naciones como realidades culturales, históricas, etc. puede deducirse, haciendo abstracción del hecho religioso, que Cataluña sólo le falta para ser nación acceder a la condición de realidad jurídico- constitucional. Es decir un cambio constitucional. Una cuestión puramente política en la que los protagonistas son el Pueblo español, las Cortes Generales, el Pueblo catalán y sus instituciones de Autogobierno.
  • En consecuencia los discursos esencialistas y nostálgicos de una Historia idílica que nunca existió, no ayudan a abordar determinadas cuestiones que exigen tacto, paciencia, prudencia, actitud democrática, voluntad de conocer y algún conocimiento de la Historia y las realidades de los pueblos de España. (Continuará)